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jueves, 6 de junio de 2013

SONISPHERE SPAIN 2013, RIVAS VACIAMADRID, 31 DE MAYO . Epilogo

Composición By Master Angel


No llegamos a ver a Tobias Sammet y a sus Avantasia, así que no voy a extenderme mucho más, pero después de lo leído por otros lados y de lo comentado por conocid@s que sí que le vieron, su actuación fue de lo mejorcito de la noche, contando con vocalistas de lujo como Thomas Rettke (Heavens Gate), Amanda Somerville (Aina, entre otros muchos), Ronnie Atkins (Pretty Maids), Bob Catley (Magnum), Eric Martin (Mr. Big) y el gran Michael Kiske (Helloween). Cansados y con bastante frío (lo siento por todos aquéllos que aguantaron hasta el final, y no estoy hablando sólo de los que vieron a Avantasia, sino de los que se quedaron después, “disfrutando” de la música con la que, según la organización, “el Pirata” iba a amenizar hasta las 6 de la madrugada, porque la sensación térmica era insufrible), tomamos el coche, dirigiéndonos a casa, con la satisfacción de haber disfrutado de un gran viernes. Ya veremos si el próximo año hay alguno así… Espero que sí, o si no, que sea mejor (puestos a pedir…).
Texto y Foto; Master Angel  (La foto es una composión realizada con fotos de la web)
 
 
 
 
Y hasta llega lo que nos ofrece Master Angel de sus experiencias y vivencias del Sonisphere 2013, en la jornada del Viernes. Quede claro que el texto en un principio era solo uno, por lo que se puede apreciar que requiere continuidad algunos textos, o no empiezan como debieran, pero como ya digo, era mas extenso el articulo y lo he separado por capítulos para hacer mas amena y sencilla su lectura. Espero que hayan disfrutado!!!!!
Mr. Sabbath

SONISPHERE SPAIN 2013, RIVAS VACIAMADRID, 31 DE MAYO (IV) Megadeth

Foto; Sergio Young Mustaine
 
Con el cansancio en el cuerpo, pero con una enorme sonrisa en la boca, y ya con bastante frío, nos dirigimos hacia los puestos de comida, pero no pudimos tomar ni un bocado, por lo escaso de puestos y la gran aglomeración de gente que había alrededor de ellos. Así que decidimos tomar posición en las gradas para ver la actuación de Megadeth, que mucho tendrían que atarse los machos para superar a sus colegas del Big Four. Con algo más de cuarto de hora de retraso, Mustaine y Cia. salían a escena, interpretando “Trust” de su “Cryptic writings”, dando paso después a “Hangar 18”, mientras que las pantallas (las dos laterales, y una que habían colocado a modo de telón en el escenario) proyectaban imágenes relacionadas con la vida extraterrestre.

Foto; Web
 
 
El primero de los temas pertenecientes a su último disco, todavía sin editar, “Kingmaker” allana el terreno para “Public Enemy No. 1”, con imágenes de ese vídeo, en el que los chimpancés son protagonistas. Dave, algo más comunicativo que de costumbre, nos presenta “A tout le monde”, consiguiendo que el público la cante, convirtiéndose en uno de los momentos más emotivos de su actuación, con prácticamente todo el mundo, incluso en la grada, puestos en pie y aplaudiendo la gran labor de Dave Mustaine, Dave Ellefson, Chris Broderick y Shawn Drover, sin llegar a la movilidad de los anteriores Anthrax, pero gozando de muy buen sonido.
 
Le llega el turno a su disco de 1992, “Countdown to Extinction”, con tres trallazos (el tema título del álbum, “Architecture of Aggression” y “Sweating bullets”), para pasar a continuación al “Super Collider”, segundo tema de su último y homónimo disco, en el que un montaje de varios Marshalls pasaban, alternativamente, del color rojo al azul, e incluso, al amarillo. Es un discreto efecto, pero a veces, lo minimalista también funciona. Y, a continuación, se volvía al “Countdown…” con el corte “Symphony of destruction”, sin duda, el mejor y más conocido de todo el álbum.

Foto; Sergio Young Mustaine
 
“Peace sells” significaba que debíamos abandonar las gradas para ir a esperar a los que habían preferido ver el concierto de los ‘deth en el Black Circle, y éste fue el tema que eligieron para abandonar el escenario, retornando más tarde, para dejarnos como bis “Holy wars… The punishment due”, de esa formación clásica que contó en el año 1990 a los dos Daves (Mustaine y Ellefson), Marty Friedman y Nick Menza. Un gran final, en el que se notó, sobre todo, los problemas que tenía el pelirrojo guitarrista-vocalista con su voz, y en el que el grupo se despidió de los asistentes en varios idiomas, a través de mensajes escritos que aparecían en las pantallas, una hora después de haber empezado su descarga.

SONISPHERE SPAIN 2013, RIVAS VACIAMADRID, 31 DE MAYO (III) Anthrax

Foto; Web
 
 
Para aquel entonces ya había anochecido, pues se acercaban ya las 23:15 horas, momento en que tenía prevista su actuación los neoyorkinos Anthrax. Y unos minutos antes, la entrada del Black Circle, que permitía a unos cuantos fans, que habían pagado un precio superior al resto, ver el concierto desde las primeras filas a ambos lados enfrente del escenario, se abrió para que más gente pudiese disfrutar de ese privilegio, así que un servidor, junto con mis amig@s nos dispusimos para un concierto que nos dejó exhaustos por la fuerza, la potencia y el buen hacer que demostraron los componentes de esta banda. Y es que, tras la intro de “Worship”, empezar con los tres primeros temas de “Among the living”, (el propio tema título, “Caught in a mosh” y “I am the law”), uno de los discos pilares de su carrera y no morir en el intento, no está al alcance de muchos.
 

Foto; Web
 
 
A los lados de la plataforma de batería de Charlie Benante, aparecían dos telones con la forma del pentagrama que aparece en la portada del “Worship music”, pero al comenzar la cuarta canción, perteneciente a ese disco, y titulada “In the end” aparecieron los rostros de Dimebag Darrell y Ronnie James Dio, fallecidos en 2004 y en 2010 respectivamente. Joey Belladonna nos anunciaba que esa canción estaba dedicada a la memoria de ambos, y se lanzaron a interpretarla como verdaderos posesos, con unos Scott Ian, Frank Bello y el mismo vocalista, que monopolizaron cada centímetro cuadrado de su reducido escenario. El más estático era el nuevo hacha Jonathan Donais (Shadows Fall), que venía sustituyendo a Rob Caggiano.
 
 

Foto; Sergio Young Mustaine


Últimamente, han editado “Anthems” (un EP cargado de versiones) y de ahí sacarían el siguiente tema en interpretar: un genial “T.N.T.” de los australianos AC/DC y en el que Scott, que fue el encargado de presentarlo, nos invitó a cantarlo con ellos, mientras que Joey hacía una interpretación bestial. Y de ahí, se pasó al cuarto tema perteneciente a “Among the living”, el genial “Indians”, en el que sigo esperando que Joey se ponga el penacho de plumas y haga la danza de la guerra… Lo puedes llamar nostalgia.
Segunda versión, en este caso del “Got the time” de Joe Jackson y ya estaba todo el mundo cantando y botando. Y sin descanso, se lanzan a por el cuarto corte de su disco editado en 2011, que salió como single: “Fight’em ‘til you can’t”.
Unos segundos de relax y Charlie Benante empieza con un mini-solo de batería, que enlazaría con “I’m the man”, sonando las primeras notas de “Raining blood”, en homenaje de Jeff Hanneman, guitarrista de Slayer y fallecido a principios de mayo de este año. Y “Antisocial”, precisamente otra cover de un grupo, Trust, en el que tocó Nicko McBrain, hoy en día, batería de Iron Maiden, que curiosamente eran los que habían actuado antes, nos llevó al final de un concierto, que se nos hizo demasiado corto (tan solo una hora de duración) de los, para mí, grandes triunfadores del festival, demostrando una gran humanidad al recordar a sus “compañeros caídos".
Texto; Master Angel
Fotos; Sergio Young Mustaine, extraídas de la web.

SONISPHERE SPAIN 2013, RIVAS VACIAMADRID, 31 DE MAYO (II), Iron Maiden

Foto; Web
 
 
20:45 horas: nunca tan temprano había visto a los británicos Iron Maiden, y son ya varias, pero todavía era de día, algo que podía deslucir ciertas fases del espectáculo, tal y como pasó. Mientras que sonaba por el P.A. el “Doctor Doctor” de UFO, los pipas corrían para dejarlo todo arreglado y solucionado antes que la banda tomase al asalto el escenario. Algo que pasó cuando se oyeron los primeros baquetazos de “Moonchild”, tras su intro, en la que nos mostraban imágenes de icebergs en las pantallas situadas a los laterales del escenario, que iban que ni pintadas para complementar la puesta en escena elegida para este tour (la misma que utilizaron para la gira del “Seventh son of a seventh son”, séptimo disco en estudio de la banda). Sin descanso, enlazan con el primer single de ese disco, “Can I play with madness”, cambiando el telón que utilizaban de fondo y dejando ver al Eddie que aparecía en esa portada, pero “ligeramente” congelado, mientras que los tres guitarristas (Dave Murray, con corte de pelo incluído, Adrian Smith y Janick Gers) se colocan en primeras filas del escenario, junto con el bajista fundador Steve Harris, al mismo tiempo que Nicko McBrain baquetea sin parar desde su posición y Bruce, algo menos “The Bruce” que otras veces, Dickinson no para quieto, yendo de un lado a otro, corriendo y saltando mientras que va cantando las estrofas de los temas.
 
 

Foto; Sergio Young Mustaine
 
Una pequeña intro pregrabada da paso a “The prisoner”, en la que Bruce empieza a tener ya problemas a la hora de llegar a ciertas fases de los estribillos, y es que los años no pasan en balde, pero bien es cierto, que su actitud es encomiable. Pero si no es la voz del inagotable vocalista, es el viento el encargado de “deslucir” un tanto la actuación, arruinando parte del sonido. “Two minutes to midnight” llevará casi al clímax al público, con Bruce pidiendo que se reaccione, con sus típicos “Scream for me”.
 

Foto; Web
 
Primera vez en la que se descansa entre temas, y Bruce presenta el siguiente, correspondiente a “Fear of the dark”: éste sería “Afraid to shoot strangers”, montando un bonito sonido entre las tres guitarras doblándose entre sí. Unos segundos tras terminar la canción, y el cantante desaparece tras el escenario, para enseguida volver con una casaca roja y una bandera británica… Esto sólo puede significar que la siguiente en sonar será “The trooper”, una de las favoritas de la banda y del público, en la que nos dejamos casi la voz coreando el estribillo. Pero si todavía teníamos voz, el próximo tema se iba a encargar de ir agotándola un poco más, cuando por megafonía se escucha “Here is wisdom / He that hath understanding count the number of the beast, for it is / man’s number / It’s number / is Six Hundred and Sixty Six” del Libro del Apocalipsis, y “The number of the Beast” nos golpea en pleno rostro,  con un demonio en lo alto, observando como los seis integrantes lo daban todo sobre el escenario, denominado ese día como Clive Burr, el recientemente fallecido ex-batería de la “doncella de hierro”, que tocaría en sus tres primeros discos.

Foto; Web
 
 
Un cambio de telón, como con los británicos ya es habitual, pues tienen a su mascota Eddie the Head, representado en varios diseños, y nos llevan a 1980, año en que apareció su primer larga duración… La canción elegida es la extensa “Phantom of the Opera”, con los ya típicos ir y venir de los componentes del combo. Y llega el momento en que aparece el primero de los tres Eddies que nos tenían preparados esta noche, una especie de muñeco gigante que se paseaba por el escenario ataviado como si se tratase de un General Custer, buscando atravesar con su sable a los chicos, mientras que ellos, prácticamente, se reían de él, al mismo tiempo que estaban tocando “Run to the hills” y en las pantallas se proyectaban escenas pertenecientes al video clip grabado en su día, en aquel año 1982.

Foto; Web
 
“Wasted years”, single de “Somewhere in time” sería la siguiente y serviría de prólogo a “Seventh son of a seventh son”, en la que Eddie volvió a aparecer tras la plataforma de la batería de Nicko, observando una bola de cristal y sentado frente a un libro, que podía leer “gracias” a las llamas de unos candiles situados a ambos lados. Momento en que aparece también un órgano tubular en uno de los laterales y que, al final de la canción, múltiples llamaradas toman la escena.
 

Foto; Web
 
 
Foto; Sergio Young Mustaine
 
 
La fantástica “The Clairvoyant” y “Fear of the dark” les siguen… Momento en el que esto escribe, al escuchar las primeras notas de ésta última, decide tomarse un respiro y fumarse un cigarro tranquilamente: no me entendáis mal, es muy buena canción y entiendo que hace moverse a la gente, pero al tocarla en determinados shows, donde no pintaba nada, y sonar en ciertas emisoras, bares – pubs, que parece que sólo conocen ese tema, uno ya acaba un tanto saturado de él. Y una vez terminado éste, ya era hora de que se llegase a “Iron Maiden”, el tema en que el grupo se suele despedir para volver con los bises, y ésta era la tercera vez que Eddie aparecía en escena, caracterizado como el que aparecía en la portada de “Seventh son…”, reviviendo aquel “Maiden England” del 1988, reeditado este mismo año, con su hijo moviéndose bajo esa bolsa que era la placenta, y con el que Bruce, Steve, Adrian, Dave, Janick y Nicko desaparecieron de nuestra vista, por unos minutos.
 

 
 
 
Foto; Web
 
 
 
Foto; Sergio Young Mustaine
 
 
 
Pero el clásico discurso de Winston Churchill, que termina con un “We shall never surrender” (“Nunca nos rendiremos”) nos devuelve a los seis músicos para interpretar los tres bises, siendo el primero de ellos “Aces high”. “The Evil that men do” sería el segundo, con una genial interpretación del tema por parte de los tres guitarristas. Y como tercer y último bis, nos tenían preparado “Running free”, uno de esos clásicos que conformaron su primer disco, y en el que Bruce fue presentando uno a uno a sus compañeros, y que nos llevó a encontrar de nuevo el escenario vacío, mientras que los mismos pipas que hacía, aproximadamente, 2 horas antes se esmeraban para dejarlo todo listo, ahora realizaban su trabajo a la carrera, para desmontar todo lo montado sobre las tablas y prepararlo para el siguiente grupo. Y todo ello, sin sonar esos silbidos tan característicos que aparecen en el tema final de “La vida de Brian”, que los británicos suelen poner en la megafonía cuando ya se retiran y lleva por nombre “Always look on the bright side of life” (“Mira siempre el lado brillante de la vida”).
Texto; Master Angel
Fotos; Sergio Young Mustaine  ,  extraídas de la Web.
 


Foto; Sergio Young Mustaine

Foto; Web

SONISPHERE SPAIN 2013, RIVAS VACIAMADRID, 31 DE MAYO (I) Tierra Santa, Newsted, Ghost

Segunda entrega de la MegaCronica del Sonisphere de mano de Master Angel!!!
Mr. Sabbath


 
 

Con total puntualidad (algo que se repitió a lo largo de todo el evento, salvo los últimos grupos, que empezaron con el habitual retraso) salían al escenario los riojanos Tierra Santa, para que durante tres cuartos de hora repasaran temas antiguos como “La canción del pirata” o “Legendario” con otros pertenecientes a su “Mi nombre será leyenda”, disco aparecido en este año. Un concierto con mucho mejor sonido que las anteriores veces que había tenido la oportunidad de ver a Ángel y los suyos, pese al viento, que de vez en cuando, hacía de las suyas, anulando el audio.



 
 

A las 18:10 horas, el ex-bajista de, entre otros, Flotsam & Jetsam, Metallica, Gov’t Mule y Voivod, salía a la palestra con su nueva banda, Newsted, formada por el propio Jason, al bajo y a la voz, Jessie Farnsworth y Mike Mushok, a las guitarras y Jesus Mendez Jr manejando las baquetas. El cuarteto fue de los primeros grupos que hizo mover al gentío que se agolpaba frente al escenario, tocando los cuatro temas pertenecientes a su única grabación editada (el EP “Metal” que salió a la venta a primeros de año): “Soldierhead”, “Godsnake”, “King of the underdogs” y “Skyscraper”, más otros como “AMP”, “Heroic” y “Nocturnus” de su próximo álbum de estudio, cuya fecha de edición se espera para agosto o septiembre de este año. De su etapa con los de San Francisco incluyó un guiño de “Creeping death” y una buena versión de “Whiplash”, con la que tuvo un altercado días antes en el Highline Ballroom de Nueva York, dando término a su actuación. Habrá que estar pendientes en los próximos meses para ver que nos depara ese nuevo disco.
 





Y como por arte de magia, de toda esa caña y fuerza que habían puesto estos nominados a los Golden Gods Awards, se pasó a un sosiego casi narcotizante con los suecos Ghost, que repetían presencia en la edición española del Sonisphere, y es que tanto el cantante Papa Emeritus, ataviado con sus vestimentas de sacerdote católico y maquillado como un esqueleto, y que, a parte de su micrófono, lo único que llegó a sostener en sus manos fue una versión en miniatura del “botafumeiro”, y sus acompañantes, enfundados en túnicas con capuchas negras, y bajo el nombre todos ellos de Nameless Ghoul, adormecieron a los asistentes con su heavy metal con toques doom, presentes en canciones pertenecientes a sus dos discos “Opus Eponymous” de 2010 (“Con Clavi Con Dio”, “Death Knell”, “Ritual” y “Stand by Him”) y el más reciente “Infestissumam” (2013), tales como “Per Aspera ad Inferi”, “Secular Haze”, “Year Zero” o el tema título, con el que abrieron.


Texto; Master Angel
Fotos; Extraidas de la Web

SONISPHERE SPAIN 2013, RIVAS VACIAMADRID, 31 DE MAYO (Prologo)

Este año no me he acercado al Sonisphere, no soy muy afín de festivales, aunque puede que este sea el primer año en mucho tiempo que pase el año sin asistir a ninguno. Pero gracias doy de tener un colega como Master Ángel, que no solo fue a disfrutar de la música que allí se derrocho por todos los costados, también a tenido a bien hacerme una crónica de la jornada del viernes, en Rivas Vaciamadrid. Y como no escatima en palabras, os presentare todo ello en varios capítulos, para  no hacer una mega post que se volvería hasta complicado de manejar, jeje. Al lio!!!
Mr. Sabbath




PROLOGO




 
Después de tres años seguidos en que el Sonisphere Spain se había celebrado en la ciudad madrileña de Getafe, bajo su formato de dos jornadas, este año se repartía el festival entre las ciudades de Rivas Vaciamadrid (Madrid) y Barcelona, con el mismo cartel para ambos días, y llegado el viernes 31 de mayo, nos dispusimos a tomar el vehículo para desplazarnos al recinto, al que llegamos sin demasiadas complicaciones, pero tarde para ver a Voodoo Six, October File y Red Fang, que fueron los encargados para abrir el evento (15:05, 15:45 y 16:25 horas, respectivamente).
 
 
 
 






Un primer vistazo al recinto, en el que se apreciaba una buena distribución de barras (pero con insuficiente personal, tanto en la zona de bebidas, como de comidas), la colocación de buenas pantallas a ambos lados del escenario (que, incluso a plena luz del día, daban una muy aceptable visión), una zona extremadamente corta dedicada al merchandising (que pese a la que está cayendo, mantenían unos precios casi impagables), el no estar andando sobre un patatal, se agradecía en un primer momento (por lo de no estar tragando polvo a cada paso que das, pero a la larga son recintos que te destrozan las piernas) y unas gradas distribuidas en forma de anfiteatro (un detalle o una tortura, tal y como acabarían sufriendo el personal que prefirió tomar asiento según iba avanzando el festival) y, es que el Auditorio Miguel Ríos se encuentra situado al lado de una zona residencial, plagada de viviendas unifamiliares adosadas, que protegen poco o nada el recinto frente al viento, el gran enemigo del público y de las bandas que allí se dieron cita.
Texto; MASTER ANGEL
Fotos; Extraídas de la web.



 

viernes, 3 de mayo de 2013

EL GRITO METALLIKO; JEFF HANNEMAN, Obituario.

Éste es uno de esos momentos en los que uno no tiene excesivas ganas de escribir nada, y siendo de los que piensa que cualquier acto realizado bajo estas circunstancias, siempre se queda corto, pues las palabras no suelen expresar lo que se siente, me levanto esta mañana con la intención de redactar un obituario, algo nunca agradable, intentando no caer en los típicos clichés, perdonarme si no es así… Valga este breve homenaje desde El Grito Metalliko.




Ayer, jueves 2 de mayo de 2013, abandonaba el mundo de los vivos Jeffery John “Jeff” Hanneman, guitarrista fundador y compositor de una de las bandas integrantes de The Big 4, como es Slayer, junto a Metallica, Megadeth y Anthrax. La noticia corrió como la pólvora, recibiendo más de tres mil seguidores la fan page “RIP Jeff Hanneman”, a tan sólo 4 horas de haberse creado. Jeff nació el 31 de enero de 1964 en Oakland, California y se crió en Los Angeles, en una familia de veteranos de guerra (de ahí le venía su interés por todo lo relacionado con la Segunda Guerra Mundial), empezó a tocar la guitarra influenciado por el punk, algo que dejó patente en su música, aportando esa furia, rabia y velocidad en los temas de Slayer, tal y como los conocemos todos, desde aquel día de 1981 en el que fundó, junto a Kerry King, la banda que grabó lo que es para muchos “el álbum más duro de todos los tiempos”.




Casado con Kathryn desde 1997 y sin descendencia, a principios del año 2011 sufrió la picadura de una araña, provocándole una fascitis necrotizante (impidiéndole salir de gira, siendo sustituido “temporalmente” por Gary Holt, guitarrista de Exodus), de la que intentaba recuperarse hasta que un fallo hepático puso fin a su vida.




Sus compañeros de grupo anunciaron su fallecimiento con la siguiente nota en web y facebook oficiales: "Slayer está devastado de tener que informar que nuestro compañero de banda y hermano, Jeff Hanneman, murió a las 11 de esta mañana, cerca de su casa del Sur de California. Hanneman se encontraba en un hospital de la zona cuando sufrió una insuficiencia hepática. Deja atrás su esposa Kathy, su hermana Kathy y sus hermanos Michael y Larry, y se le echará mucho de menos”. Tu legado seguirá sonando en los equipos de música. Los fans seguirán haciendo headbanging escuchando tus temas. El rubio guitarrista de Slayer nos ha dejado demasiado pronto (49 años tan solo), al igual que muchos otros. Ayer, las nubes lloraban sangre. Descansa en Paz, Jeff Hanneman (1964-2013).





TEXTO; MASTER ANGEL



martes, 23 de abril de 2013

"EL GRITO METALLIKO"- RAMMSTEIN, Palacio de Los Deportes de La Comunidad de Madrid, 21/04/2013

Pedazo de crónica se ha currado el Master Angel del concierto de Rammstein, y bien documentado con fotos, sacadas de la web, de nuestro amigo Sergio y con una composición realizada por el. Y no olvidar la colaboración de nuestra amiga Nieves en lo que el idioma alemán respecta. No me lio más, que aquí tenemos para leer y leer.


“WIR HALTEN DAS TEMPO” (‘MANTENEMOS EL RITMO’)



Foto Web
 


Ramstein: dícese de la base aérea estadounidense en el condado de Kaiserslautern (Alemania), donde el 28 de agosto de 1988 ocurrió uno de los peores accidentes aéreos de la historia durante una exhibición de vuelo. Tres aviones se estrellaron; uno contra una de las formaciones, chocando posteriormente contra una camioneta de helados, provocando una gran bola de fuego; el segundo de ellos, contra el helicóptero medicalizado que asistía el evento, y el tercero, contra la pista principal. La consecuencia de ese día fatídico fue que 67 espectadores y los tres pilotos (de nacionalidad italiana) de dichas aeronaves encontraron la muerte, mientras que casi 500 personas resultaron con heridas de diversa consideración provocadas por el fuego y la explosión originados. Otra apreciación, ésta más encauzada a la cultura popular, cuenta que hubo un grupo procedente de Berlín, y cuyos miembros habían nacido en la antigua República Democrática Alemana, que atendía al nombre de Rammstein (éste con dos “emes”) y uno de los máximos exponentes del denominado Neue Deutsche Hartë, junto a Oomph! y Die Krupps, y debían su apelativo a dicho accidente, algo desmentido hasta la saciedad por ellos, aunque el fuego estuvo siempre presente en su música y espectáculo, como pudo comprobar el Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid la tarde del domingo 21 de abril de 2013. Una gran multitud se concentraba alrededor del recinto, esperando poder acceder a su interior, lugar en el que algunos de los elegidos ya se encontraban y donde Joe Letz, batería de Combichrist, y esta vez actuando como DJ, intentaba sin éxito, convertir el Palacio en una enorme pista de baile, a base de temas del grupo principal remezclados por otras bandas, mientras que una pantalla disparaba imágenes que, en cierto modo, mareaban. No fue una opción acertada el introducir como artista telonero a una sesión de música techno-dub-industrial, pero las malas lenguas comentaban que la razón era la amistad entre Joe y Richard Kruspe, uno de los guitarristas de los incendiarios alemanes, y que irían a colaborar meses más tarde en el proyecto en solitario de éste último, Emigrate.

Foto Web
 
 
 
Desde 2009 no pisaban tierras españolas los seis elementos de la “piedra de choque” germana (Till Lindemann – voz, Richard Z. Kruspe – guitarra solista y coros, Paul H. Landers – guitarra rítmica y coros, Oliver Riedel – bajo, Christian “Flake” Lorenz – teclados y Christoph Schneider – batería) y un casi abarrotado Palacio esperaba que aparecieran en el escenario, cubierto por un telón en forma de celdas de panal. En esta ocasión, no había lanzamiento discográfico al efecto, puesto que el concierto estaba englobado en la gira del Made in Germany Tour, recopilatorio de sus grandes éxitos.
 
 
 
Composición Master Angel
 
 
 
Pasaban pocos minutos de las nueve de la noche cuando las luces se apagaron y con cada baquetazo, el telón parecía de cristal, dejándonos ver al grupo tras él, pero… ¿Dónde está Till? Sólo hay cinco figuras sobre las tablas. Y, tras la caída de ese telón, el vocalista accedía a su lugar en el escenario mediante una plataforma que bajaba, colgada de unos cables, desde las vigas que conformaban el armazón de éste, para que, una vez puestos los pies en esa primera fila de la zona de ataque, comenzase a vocalizar las primeras estrofas de “Ich tu dir weh”, tema incluido en Liebe ist für alle da, mientras que el público empezaba a alucinar, preguntándose qué iba a ser lo siguiente que haría que sus ojos se abriesen como platos. La respuesta no se hizo esperar y “Wollt ihr das Bett in Flammen sehen?” de Herzeleid fue su bautismo de fuego propiamente dicho, pues cada vez que Till, Richard y Paul coreaban “Rammstein”, llamaradas provenientes del suelo y del techo del escenario invadían el local. Tras estas primeras llamas, “Keine Lust” llamaba a las puertas y esta vez eran los propios brazos del vocalista los que escupían el fuego, dando que pensar que estos alemanes estaban hechos de amianto.
 
 
 
Foto Sergio
 
 



"Sehnsucht” marcó el principio de todas los golpes y “demás muestras de cariño” que tiene Till con Flake, mientras que el concierto va in crescendo, pese al, a simple vista, discreto juego de luces (en la primera parte sólo, ¡ojo!), que constaba de tres plataformas en forma de cruz y cuatro circulares, pero que combinándose entre sí, lograban el efecto requerido. Richard y Paul tomaban posesión de los extremos del escenario y los riffs industriales de “Asche zu asche” llevaban a quemar los pies de micrófono de ambos guitarristas, mientras se acercaban a ellos para corear dicho tema. Llegaba el momento de abrir fuego, y así se hizo con “Feuer frei!”, perteneciente a Mutter, con una parte final en que los tres componentes que conforman esa primera línea, salían a escena con máscaras lanzallamas colocados a la altura de la boca para que las flamas se entrecruzaran en el aire con cada estribillo.


Foto Sergio


Tras un breve respiro para quitarse esos pirómanos inventos de encima, el roce de un cuchillo con su afilador, nos marcaba la hora de cenar, y Till salía a escena caracterizado como un loco chef, con su gorro y delantal manchados de sangre, y su micrófono convertido en un cuchillo de cocina. “Mein Teil” significaba que al pobre Flake le iban a intentar cocinar a fuego rápido, después de introducirlo en una olla gigantesca, de la cual escapaba mostrando al personal cómo su traje rompía en pequeñas explosiones una y otra vez.


Foto Sergio
 
 
Una vez recuperado el delgado teclista comenzaba a dar las notas de la lenta “Ohne dich”, uno de los singles de Reise, Reise. A continuación, “Wiener blut”, con un Till convertido en una verdadera bestia escénica, y la inclusión de “Du riechst so gut”, con Till manipulando un arco con varios tubos del que salían chispas, hacen que las masas vuelvan a saltar sin parar. Con “Benzin” introducen un surtidor de gasolina en el escenario, con lo que las llamas volvían de nuevo. A esta altura de concierto, el antiguo telón había dejado paso a otro con forma de barras andamiadas y un artefacto que, en un principio, parecía una especie de jaula (luego se mostró como una gigantesca cruz, tras desplegarse, que albergaba más juegos de luces, y que terminó también incendiada) y que se elevaba tras la batería de Christoph, que junto a Oliver eran los protagonistas secundarios, a nivel visual pero no del musical, pues juntos conforman una base rítmica contundente, fuerte y directa, tan necesaria para grupos de su estilo.

 
Foto Sergio



Pero a Flake le esperaba otra jugarreta más por parte del cantante. Esta vez le sacaba a pasear como a un perro, mientras que el resto del grupo destripaban “Bück dich”, para adentrar al personal en todo un espectáculo sado-masoquista, con Till sodomizando a Flake, ambos subidos a una plataforma hidráulica elevada a varios metros de altura, mientras que el vocalista eyaculaba sobre el público. El aire marcial de “Links 2-3-4” y sus llamas que recorrieron la pista hasta llegar a la mesa de sonido para volver al escenario en forma de pirotecnia, marcaron la entrada del archiconocido “Du hast”, con miles de brazos levantados y gente moviéndose sin parar, mientras que Till se dirigía a la masa por primera vez, haciéndolo en castellano, increpándoles para que cantasen el estribillo “más alto”. A su término, Richard y Paul nos anunciaban que la siguiente iba a ser “Ich will”, con más muestras en forma de estallidos varios y con la que se retiraban del escenario.


Foto Sergio
 
 

Unos minutos después, se enciende un foco que muestra a Flake, quien no paró quieto ni un instante, sentado frente a un piano. Acto seguido, Till aparecía para acompañar al frágil teclista para interpretar la pianística versión de “Mein herz brennt”, como primer bis. A su término, el resto del grupo retornaron al escenario e interpretaron “Sonne”, una de las mejores del concierto, para terminar con “Pussy”, en el que Till tomaba un cañón con forma de falo, repartiendo espuma entre las primeras filas de la gente agolpada en frente del escenario, mientras que otros dos cañones colocados a los laterales, lanzaba papeles a modo de confetti sobre las cabezas de todo el personal. Un buen final, sin ninguna duda… Los músicos, a excepción de Flake, que continuaba sacando sonidos de sus teclados, se acercaron al borde del escenario para hincar una rodilla y postrarse ante la audiencia… Poco a poco, y uno a uno fueron abandonando el escenario, entre los aplausos y gritos de las masas, mientras que el vocalista, y en su día, nadador olímpico, mostraba su gratitud con un “Madrid… De puta madre… Increíbles… ¡¡¡Muchas gracias!!!”… Danke Sie, mein Freund, bis das folgende!!!, o lo que es lo mismo: “Gracias a vosotros, amigo mío y hasta la próxima” parecían contestarle todos. En definitiva, algo más de hora y media de show, en la que estos seis maestros pirotécnicos dieron buena cuenta de la capital española, a través de temas incluidos en Herzeleid, Sehnsuch, Mutter, Reise,Reise, Rosenrot y Liebe ist für alle da, discos aparecidos desde 1995 hasta 2009, aunque se quedasen fuera “Engel”, “Reise, Reise”, “Seemann”, “Amerika” o “Mutter”, por mencionar sólo unos cuantos, pero volvemos a lo mismo: que sea el concierto que sea y sea el grupo que sea, siempre faltará algún tema para cada uno, a nivel particular.


Foto Web


 

Y colorín colorado, este cuento se ha terminado… ¡Vaya! Se han dormido al fin… ¡¡¡SSSHHHHSSSS!!! No hagáis ruido… La de historias que se tiene que inventar un abuelo… Ay, Dios, esta artritis mía me va a matar un día de éstos…
 
 
TEXTO; Master Angel.
 
FOTOS; Sergio, Web, Angel.  

martes, 16 de octubre de 2012

EL GRITO METALLIKO; Unisonic + Gotthard, Sala La Riviera, Madrid, 12/10/2012

Una nueva entrega de la seccion "El Grito Metalliko" a cargo del Master Angel, en este caso, cronica de concierto!!!! Que ustedes la disfruten;


 
 
En 1987, unos jovencitos alemanes originarios de Hamburgo y que se hacían llamar Helloween, se dieron a conocer al mundo publicando un disco que, a partir de entonces, se convertiría en santo y seña de la banda. Este disco, y el posterior, serían las piedras angulares del denominado power metal. Me estoy refiriendo al guardián de las siete llaves, “The Keeper of the seven keys” en sus dos primeras partes, y que convirtió a cinco teutones (Michael Kiske a la voz, Kai Hansen y Michael Weikath a las guitarras, Markus Grosskopf al bajo e Ingo Schwichtenberg a la batería) en grupo de primerísima fila. Pero el abandono de Hansen a mitad de la gira, el fracaso en ventas del siguiente “Pink bubbles go ape” y, sobre todo, de “Chameleon”, la expulsión de Kiske debida a problemas con Weikath y la enfermedad de Schwichtenberg y su adicción a ciertas sustancias desbarató el núcleo de la banda.
 
En 2010, el bajista Dennis Ward y el batería Kosta Zafiriou (ambos músicos de Pink Scream 69) se ponen en contacto con el guitarrista Mandy Meyer (Asia, Gotthard, Krokus) y con Michael Kiske para dar forma a Unisonic. Se llama para completar el combo a Kai Hansen, con lo que dos de las antiguas “calabazas” vuelven a unir sus fuerzas. Y ya en 2012, graban un EP de cuatro temas, “Ignition” en Enero, y un larga duración, “Unisonic”, dos meses después.
 
El pasado 12 de Octubre se celebró la segunda fecha de la gira española. El lugar: la sala “La Riviera” en Madrid.
 
 
Las puertas se abren puntualmente para que el público agolpado en su exterior vaya entrando. La sala presenta una muy buena entrada, a pesar de estar condenada toda su parte alta. Y por fín llega el momento; “La marcha de las valkirias” de Wagner lo atestigua, a la par que se apagan las luces del local y las siluetas de los músicos van tomando posiciones cuales sombras chinescas dentro de su, por su posición de artista invitado, pero telonero al fin y al cabo, reducido escenario. El primero en aparecer, como suele ser habitual, el baterista Kosta; a continuación, Dennis, Mandy y Kai; ellos cuatro se lanzan con los acordes de “Unisonic”, mientras Kiske se persona en el escenario, y el público lo recibe entre gritos y brazos levantados al aire. “Never too late” le sigue, con un riff llevado a la perfección por Kai y Mandy, mientras que Michael nos muestra lo que su voz sigue dando de sí, y eso es mucho, no nos olvidemos de ello. Y la multitud agolpada bajo el escenario no lo hace, pues al término de este tema se empieza a oir, por primera vez, los gritos de “KISKE, KISKE, KISKE” por todo el recinto, a lo cual, él contesta haciendo bromas de que ha pasado mucho tiempo desde la última vez que oyó corear su nombre de esa manera: que ya no tiene esa mata de pelo, que tiene algún michelín más… Vamos que el tiempo no pasa en balde. Y nos enlaza con “King for a day”, volviendo a demostrar un chorro de voz espectacular, mientras que Kai se muestra casi aliviado por estar relegado a un segundo plano. Suena “Mi sanctuary”, una canción que en el futuro se va a convertir en clásico, tan solo hay que ver la reacción del respetable. Y llega el primer momentazo de la noche, cuando Kiske nos comenta que el siguiente en sonar es un tema de 1987 y Kai marca los primeros acordes de “March of time”, en el que los dos compañeros parecen ir buscándose para disfrutar de años pasados. “No one ever sees me”, en la que el vocalista colaboró como compositor, pone un poco de relax, y “Star rider” y “We rise”, de nuevo la velocidad en los temas, despidiéndose con “Never change me”. Pero la gente quiere más; la reunión en un grupo de dos de los ex componentes del Happy Halloween pide que se interpreten más temas de esa gloriosa época… Y así sería, pues después del solo de guitarra que se marca Kai, enlazan con “Future world” y “I want out”, alargándolas hasta la saciedad para que la gente disfrutara de ellos, y hasta el grupo, pues Kiske se marcaría varias estrofas, casi a capella (sólo acompañado del ritmo marcado por Dennis y Kosta) del rey Elvis Presley. Un gran final, que dejó oir de nuevo los cánticos de “KISKE, KISKE, KISKE”, pero esta vez vendrían acompañados por los de “HANSEN, HANSEN, HANSEN” y por los de “UNISONIC, UNISONIC, UNISONIC”. Realmente, un gran concierto de una banda que promete muchísimo, por actitud, por sonido y por buenísimas canciones (ya sean del pasado, o más recientes), en el que la gente recibió su dosis de nostalgia y se desahogó, incluso, con alguna que otra lagrimilla.

 

Un descanso y nos disponíamos a ver al grupo grande de la velada, a un grupo que proviene de Suiza, una nación que, aunque no es de las que se prodigue a la hora de dar músicos, ha entregado al mundo al grupo principal de esta noche, Gotthard, a Krokus, Celtic Frost y Coroner, entre otros, todos ellos muy diferentes entre sí. Esta noche era la primera vez que Madrid veía como Nic Maeder tomaba las riendas a la voz, tras la muerte de Steve Lee. El resto del grupo (Leo Leoni y Freddy Scherer – guitarras; Marc Lynn – bajo; Hena Habegger – batería) presenta una impresionante cifra a nivel de ventas en su propio país y en el resto del mundo, sobre todo cuando irrumpieron con “Lipservice” en 2005.
 
Justamente sería uno de los temas de ese disco, “Dream on” el que abriría el concierto, mientras que Leo y Freddy se colocaban a ambos lados del escenario y el “nuevo” Nic se plantaba en el centro para mostrarnos que él también sabe cantar, como su antecesor. “Gone too far” vió cómo se atrevió a coger la guitarra para acompañar a sus compañeros y dar al tema la pegada perfecta. Unos breves comentarios para presentarse ante la audiencia madrileña y Marc y Hena marcan las bases para que los guitarristas se lancen hacia “Starlight”, el primer tema que caería esta noche de su último disco “Firebirth”. A éste le siguen “Top of the world”, “Remember it´s me” y “Fight” (todos con buenísimo sonido y mostrando el gran momento por el que atraviesan los suizos), antes de llegar a la primera versión de las dos que nos ofrecerían hoy: “Hush”, de Billy Joe Royal, y que popularizarían Deep Purple, en el que Nic se pone un sombrero que no abandonaría en todo lo que quedaba de concierto y que aprovechó para hacer cantar un poco al público. Un “One life, one soul” dedicado al fallecido Steve Lee puso la guinda emotiva de la velada. Pero había que volver a poner rapidez al asunto y “Shine” y “The story is over” fueron quien se la dieron, siempre desde la labor inconmensurable del dueto Leoni-Scherer, que nos dieron literalmente con las notas que sacaban de las pastillas de sus guitarras lo que anunciaba la posterior “Fist in your face”. El grupo se estaba entregando, algo que el público supo como recompensar cantando, aplaudiendo y jaleándoles continuamente. El novedoso “Gimme real” fue el siguiente en sonar, y “Mountain Mama” llevó a Leoni a utilizar el talk-box, como lo hizo en su día, entre otros, Richie Sambora de Bon Jovi, banda que cuando tenía que tocar en Suiza y, ante una supuesta mala entrada, los llamaban para engordar ésta, hasta el punto de llenar estadios (así era el poder de convicción de esta banda, y así sigue siéndolo). Nic se adelanta un poco y presenta “Right on”, que aunque gustó, no fue nada comparado con lo que la audiencia montó con el que tocó cerrar el concierto: “Lift u up”, uno de los grandes himnos aparecidos en ese “Lipservice”, y que los suizos también llegaron a grabar en castellano denominándose “Tu pasión”. Pues eso, pasión, es lo que se respiraba, antes de que los cinco abandonasen el escenario, eso sí, por un breve espacio de tiempo, pues pasados unos minutos volvían para que, una vez más Leoni llevase a los suyos a interpretar “Master of illusion”, al que siguió “Anytime anywhere”, también grabada en castellano en su momento. Ante la insistencia del público a pedir otra más, ellos terminaron dándole “Quinn the eskimo (the mighty quinn)”, su segunda cover de la noche, esta vez de Bob Dylan, para dar fin a un concierto en el que, básicamente, todo el mundo se lo pasó en grande. En cuanto al grupo, sigue siendo de primera fila, con un Leo Leoni omnipresente, sin parar de moverse por todo el escenario y parte de barra (al más puro estilo Eric Sardinas), y respecto a Nic Maeder, aunque es muy buen cantante, con muchos matices, bien es cierto que no llega al nivel de Steve Lee, quien se metía al público en el bolsillo con un solo gesto. Puede que no haya nacido con ese Don o que, con el tiempo y las tablas, lo consiga… Pero eso, sólo el tiempo lo sabe.

domingo, 9 de septiembre de 2012

EL GRITO METALLIKO; Testament "Dark Roots Of Earth" (2012)

Con la idea de ampliar mas en estilos musicales el contenido del blog, llevo tiempo intentando conseguir la colaboración de diferentes amigos que aporten su puntos de vista diferente, y aborden algunos géneros que se quedan lejos de mis conocimientos y gustos. Y en esas he conseguido que mi amigo Angel que ya hiciera crónicas de Judas, Slayer, Machine Head,  me escriba de bandas con sonido mas metálico, mas duro de lo habitual en este blog. Y así nace esta sección, El Grito Metalliko, que se inaugura con la critica del ultimo disco de Testament. Espero que guste la propuesta y que se alargue en el tiempo.






Unos opinan que fueron pioneros del sonido Bay Area. Otros, que debería ser el quinto miembro de un hipotético The Big Five (amén de Overkill y de Exodus), junto a Metallica, Megadeth, Slayer y Anthrax... Hay múltiples historias que cuentan cómo resultaron ser una de las bandas damnificadas por el auge del grunge, a principios de la década de los 90, y otras de cómo pasaron por múltiples cambios y calamidades, alguna de ellas relacionada con el cáncer, y dieron con el modo de afrontarlas y salir victoriosos. Pero un grupo de thrash metal, que desde que iniciaron su andadura en 1982, ha contado en sus filas, entre otros, con Paul Bostaph (Forbidden, Slayer, Exodus), John Tempesta (Exodus, White Zombie, The Cult), Dave Lombardo (Slayer, Voodoo Cult, Fantomas), Nick Barker (Cradle of Filth, Dimmu Borgir, Brujería), James Murphy (Death, Obituary, Cancer), Steve DiGiorgio (Death, Autopsy, Sadus) y Chris Kontos (Machine Head, Konkhra, Exodus), y que ha grabado álbumes tan imponentes como “The Legacy”, “The New Order”, “Practice What You Preach”, Souls of Black”, “Low”, “The Gathering” o el anterior “The Formation Of Damnation”, y que todavía continúa en pie, no nos olvidemos de ello, es digno de admiración. Y, si a todo lo anterior, le añadimos que este monstruo de cinco cabezas (Chuck Billy, Eric Peterson, Alex Skolnick, Greg Christian y Gene Hoglan), que antaño respondía al nombre de The Legacy, y que desde 1987, lo hace con el de Testament, tiene un nuevo retoño entre nosotros, es ya para volverse loco… El fruto de esa locura se hace llamar “Dark Roots Of Earth”, es su décimo larga duración, más varios EPs, directos y recopilatorios, y éste es el psicoanálisis al que se llega después de haber pasado varias sesiones de hora y cuarto de duración con la criatura:
 
Con poco más de un mes de edad -vió la luz el día 27 de julio en Europa y fue presentado a Norte América 4 días después-, ha recogido excelentes críticas de la prensa especializada, por citar algunas: “El Antiguo y el Nuevo Testamento esta vez está ahí” Soundi (Finlandia), “Pulan la corona porque los reyes del thrash de 2012 van a ser coronados” Terrorizer (UK), “Album del mes. 6 sobre 6” Metallian (Francia) y “¡Salve y mata! ¡Jodidamente increíble!” Metal Hammer (UK). A primera vista, su aspecto es inmejorable: el diseño del álbum corre a cuenta de Eliran Kantor, autor del grafismo de su anterior “The Formation Of Damnation”, y de varios álbumes de Sigh, Sodom, Atheist, Mekong Delta, GWAR o Thy Majestie, por poner sólo unos ejemplos. Grabado y mezclado en Oakland (California) y en Derby (UK), por Andy Sneap, guitarrista del grupo inglés Sabbat y productor de renombre internacional. Todo ello unido dan lugar a nueve trallazos como nueve cortes a la yugular que pasamos a describir:
 


Se inicia el disco con “Rise up”, un tema que deja claro lo que le espera al oyente… Simplemente caña, pero incluso –y puede resultar hasta obsceno, para un grupo de estas características, el término- elegante, pues aunque la banda sigue fiel a las escalas pentatónicas y armónicas varias interpretadas de maravilla por el dúo Peterson-Skolnick, intenta ahondarse en un sonido más heavy que en ninguna de sus grabaciones anteriores. Y todo ello, aderezado por esa voz inconfundible de ese gigantón llamado Chuck Billy, llegando a veces a rozar ciertos tintes death, algo que lleva repitiendo desde ese maravilloso “Low”. Esto se repite con “Native blood”, tema que habla del origen nativo del cantante y de su infancia en una reserva de la tribu pomo, grabándose una versión en español –totalmente recomendable- para la edición en single en vinilo de 7 pulgadas, donde el baterista Gene Hoglan demuestra por qué es uno de los mejores dentro de su estilo, machacándose las piernas al máximo para llegar a un doble bombo en las partes del estribillo que te deja con la boca abierta. Todo un acierto. El comienzo del tema título “Dark roots of Earth” da un ligero respiro a los primeros diez minutos de este disco, pero tan sólo resulta ser un espejismo, pues un buenísimo riff lo eleva a lo más alto. Pero le toca el turno, a quizá, el mejor tema… Nuclear Blast lo dio a conocer al mundo como primer single y lleva por título “True american hate”, con un comienzo bestial y con Chuck escupiendo versos a una velocidad de órdago. Y después de la tempestad llega la “calma” con “A day in the death” con Greg Christian marcando el camino con su bajo a sus compañeros, realizando los guitarristas un gran trabajo en sus solos correspondientes, al igual que con “Cold embrace”, un medio tiempo muy al estilo Testament (recordad “The Legacy” de “Souls of black”). “Man kills mankind” vuelve a colocar la velocidad en la escucha, haciendo que muevas la cabeza sin apenas darte cuenta, mientras Chuck canta “Feeding the greed of the overfed swine / Man kills mankind / Again and again you choke on the vine / Man kills mankind” y Peterson se curra una harmonía como outro para el tema de aúpa. “Throne of thorns” vuelve a tener los tintes de un medio tiempo aderezado con veloces ráfagas intermitentes y con unas letras en las que colabora Del James, famoso por su trabajo con Guns n’ Roses, entre otros. Y con “Last stand for Independence” demuestran al oyente el por qué siguen siendo uno de esos grupos que muchos citan como referentes del estilo.
 
Pero no contentos con todo esto, el grupo obsequia a los fans más acérrimos en la edición digipack, con unos increíbles covers: “Dragon attack”, “Animal magnetism” y “Powerslave”, de Queen, Scorpions e Iron Maiden, respectivamente, especialmente ésta última. Versiones muy fieles a las originales, aunque dándolas el sello personal estilo Testament – Bay Area, al que nos tienen acostumbrados estas cinco bestias pardas. El cuarto bonus track es una versión extendida de “Throne of thorns”.
 
Mención aparte merece el DVD que viene acompañando dicha edición digipack, en el que Chuck Billy y Cia. nos ofrecen un documental sobre el período de creación y grabación del disco, cuatro temas en directo de sus conciertos en el Avalon en febrero de este año (“Disciples of the watch”, “Practice what you preach”, “Over the wall” y “Souls of black”) y un breve tour con los guitarristas Eric Peterson y Alex Skolnick enseñándonos sus guitarras favoritas y trucos de su fabricación, así como sus amplificadores y pedaleras de efectos de sonido, algo que hará las delicias de los amantes de este instrumento.
 
Conclusión: Después de todo lo que has leído, y si no lo has oído aún… ¿A qué estás esperando? Ahora te toca a tí encontrar todos esos matices que hacen pasar de un buen disco a uno enorme. Yo ya lo he hecho, pero me los guardo para mí.