
Otra vez me salgo de mis típicos post sobre musica, para adentrarme un poco en el cine. No soy un gran cinéfilo, ni entiendo de géneros y tecnicismos sobre este arte, pero ciertos actores o directores me atraen casi tanto como un buen disco. En este caso hablo de una película del grandioso Clint Eastwood, Gran Torino del 2008, y según leí en su día puede ser la ultima de las peliculas que dirija el en la que intervenga también como actor. Muy concienciado con el tema de la vejez y la muerte en sus películas, además de la historia bélica americana, sus ultima películas se caracterizan por su dureza, finales nada felices que normalmente tienen las películas americanas. En sus películas ves que la vida no es siempre justa, y que no es como una historia idílica. Aun conociendo todo estos detalles esta película me ha sorprendido un poco, con un final que no esperaba, pero igual de duro que sus anteriores Million Dollar Baby, o Mystic River por poner dos ejemplos. En esta ocasión interpreta a un ex combatiente de la guerra de Corea, Walt Kowalski, tras la muerte de su esposa, con una relación casi nula con sus hijos y nietos, siendo un americano anclado en los 50, homófono y xenófobo, se ve rodeado a su vejez por orientales, hispanos y afroamericanos en su barrio, cosa que le cuesta asimilar. Pero la casual relación con sus vecinos del sudeste asiático le cambia la vida de alguna manera. El Gran Torino del 72 es un personaje silencioso que acompaña al desarrollo del argumento durante toda la película. No voy a contar mucho mas, ya que estropearía la película a quien no la haya visto, pero para terminar decir que desde mi humilde opinión Eastwood es un genio de este negocio, y cuanto mas crea mas le admiro. En el fondo es como un viejo rockero del mundo cinematográfico.