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martes, 16 de octubre de 2012

EL GRITO METALLIKO; Unisonic + Gotthard, Sala La Riviera, Madrid, 12/10/2012

Una nueva entrega de la seccion "El Grito Metalliko" a cargo del Master Angel, en este caso, cronica de concierto!!!! Que ustedes la disfruten;


 
 
En 1987, unos jovencitos alemanes originarios de Hamburgo y que se hacían llamar Helloween, se dieron a conocer al mundo publicando un disco que, a partir de entonces, se convertiría en santo y seña de la banda. Este disco, y el posterior, serían las piedras angulares del denominado power metal. Me estoy refiriendo al guardián de las siete llaves, “The Keeper of the seven keys” en sus dos primeras partes, y que convirtió a cinco teutones (Michael Kiske a la voz, Kai Hansen y Michael Weikath a las guitarras, Markus Grosskopf al bajo e Ingo Schwichtenberg a la batería) en grupo de primerísima fila. Pero el abandono de Hansen a mitad de la gira, el fracaso en ventas del siguiente “Pink bubbles go ape” y, sobre todo, de “Chameleon”, la expulsión de Kiske debida a problemas con Weikath y la enfermedad de Schwichtenberg y su adicción a ciertas sustancias desbarató el núcleo de la banda.
 
En 2010, el bajista Dennis Ward y el batería Kosta Zafiriou (ambos músicos de Pink Scream 69) se ponen en contacto con el guitarrista Mandy Meyer (Asia, Gotthard, Krokus) y con Michael Kiske para dar forma a Unisonic. Se llama para completar el combo a Kai Hansen, con lo que dos de las antiguas “calabazas” vuelven a unir sus fuerzas. Y ya en 2012, graban un EP de cuatro temas, “Ignition” en Enero, y un larga duración, “Unisonic”, dos meses después.
 
El pasado 12 de Octubre se celebró la segunda fecha de la gira española. El lugar: la sala “La Riviera” en Madrid.
 
 
Las puertas se abren puntualmente para que el público agolpado en su exterior vaya entrando. La sala presenta una muy buena entrada, a pesar de estar condenada toda su parte alta. Y por fín llega el momento; “La marcha de las valkirias” de Wagner lo atestigua, a la par que se apagan las luces del local y las siluetas de los músicos van tomando posiciones cuales sombras chinescas dentro de su, por su posición de artista invitado, pero telonero al fin y al cabo, reducido escenario. El primero en aparecer, como suele ser habitual, el baterista Kosta; a continuación, Dennis, Mandy y Kai; ellos cuatro se lanzan con los acordes de “Unisonic”, mientras Kiske se persona en el escenario, y el público lo recibe entre gritos y brazos levantados al aire. “Never too late” le sigue, con un riff llevado a la perfección por Kai y Mandy, mientras que Michael nos muestra lo que su voz sigue dando de sí, y eso es mucho, no nos olvidemos de ello. Y la multitud agolpada bajo el escenario no lo hace, pues al término de este tema se empieza a oir, por primera vez, los gritos de “KISKE, KISKE, KISKE” por todo el recinto, a lo cual, él contesta haciendo bromas de que ha pasado mucho tiempo desde la última vez que oyó corear su nombre de esa manera: que ya no tiene esa mata de pelo, que tiene algún michelín más… Vamos que el tiempo no pasa en balde. Y nos enlaza con “King for a day”, volviendo a demostrar un chorro de voz espectacular, mientras que Kai se muestra casi aliviado por estar relegado a un segundo plano. Suena “Mi sanctuary”, una canción que en el futuro se va a convertir en clásico, tan solo hay que ver la reacción del respetable. Y llega el primer momentazo de la noche, cuando Kiske nos comenta que el siguiente en sonar es un tema de 1987 y Kai marca los primeros acordes de “March of time”, en el que los dos compañeros parecen ir buscándose para disfrutar de años pasados. “No one ever sees me”, en la que el vocalista colaboró como compositor, pone un poco de relax, y “Star rider” y “We rise”, de nuevo la velocidad en los temas, despidiéndose con “Never change me”. Pero la gente quiere más; la reunión en un grupo de dos de los ex componentes del Happy Halloween pide que se interpreten más temas de esa gloriosa época… Y así sería, pues después del solo de guitarra que se marca Kai, enlazan con “Future world” y “I want out”, alargándolas hasta la saciedad para que la gente disfrutara de ellos, y hasta el grupo, pues Kiske se marcaría varias estrofas, casi a capella (sólo acompañado del ritmo marcado por Dennis y Kosta) del rey Elvis Presley. Un gran final, que dejó oir de nuevo los cánticos de “KISKE, KISKE, KISKE”, pero esta vez vendrían acompañados por los de “HANSEN, HANSEN, HANSEN” y por los de “UNISONIC, UNISONIC, UNISONIC”. Realmente, un gran concierto de una banda que promete muchísimo, por actitud, por sonido y por buenísimas canciones (ya sean del pasado, o más recientes), en el que la gente recibió su dosis de nostalgia y se desahogó, incluso, con alguna que otra lagrimilla.

 

Un descanso y nos disponíamos a ver al grupo grande de la velada, a un grupo que proviene de Suiza, una nación que, aunque no es de las que se prodigue a la hora de dar músicos, ha entregado al mundo al grupo principal de esta noche, Gotthard, a Krokus, Celtic Frost y Coroner, entre otros, todos ellos muy diferentes entre sí. Esta noche era la primera vez que Madrid veía como Nic Maeder tomaba las riendas a la voz, tras la muerte de Steve Lee. El resto del grupo (Leo Leoni y Freddy Scherer – guitarras; Marc Lynn – bajo; Hena Habegger – batería) presenta una impresionante cifra a nivel de ventas en su propio país y en el resto del mundo, sobre todo cuando irrumpieron con “Lipservice” en 2005.
 
Justamente sería uno de los temas de ese disco, “Dream on” el que abriría el concierto, mientras que Leo y Freddy se colocaban a ambos lados del escenario y el “nuevo” Nic se plantaba en el centro para mostrarnos que él también sabe cantar, como su antecesor. “Gone too far” vió cómo se atrevió a coger la guitarra para acompañar a sus compañeros y dar al tema la pegada perfecta. Unos breves comentarios para presentarse ante la audiencia madrileña y Marc y Hena marcan las bases para que los guitarristas se lancen hacia “Starlight”, el primer tema que caería esta noche de su último disco “Firebirth”. A éste le siguen “Top of the world”, “Remember it´s me” y “Fight” (todos con buenísimo sonido y mostrando el gran momento por el que atraviesan los suizos), antes de llegar a la primera versión de las dos que nos ofrecerían hoy: “Hush”, de Billy Joe Royal, y que popularizarían Deep Purple, en el que Nic se pone un sombrero que no abandonaría en todo lo que quedaba de concierto y que aprovechó para hacer cantar un poco al público. Un “One life, one soul” dedicado al fallecido Steve Lee puso la guinda emotiva de la velada. Pero había que volver a poner rapidez al asunto y “Shine” y “The story is over” fueron quien se la dieron, siempre desde la labor inconmensurable del dueto Leoni-Scherer, que nos dieron literalmente con las notas que sacaban de las pastillas de sus guitarras lo que anunciaba la posterior “Fist in your face”. El grupo se estaba entregando, algo que el público supo como recompensar cantando, aplaudiendo y jaleándoles continuamente. El novedoso “Gimme real” fue el siguiente en sonar, y “Mountain Mama” llevó a Leoni a utilizar el talk-box, como lo hizo en su día, entre otros, Richie Sambora de Bon Jovi, banda que cuando tenía que tocar en Suiza y, ante una supuesta mala entrada, los llamaban para engordar ésta, hasta el punto de llenar estadios (así era el poder de convicción de esta banda, y así sigue siéndolo). Nic se adelanta un poco y presenta “Right on”, que aunque gustó, no fue nada comparado con lo que la audiencia montó con el que tocó cerrar el concierto: “Lift u up”, uno de los grandes himnos aparecidos en ese “Lipservice”, y que los suizos también llegaron a grabar en castellano denominándose “Tu pasión”. Pues eso, pasión, es lo que se respiraba, antes de que los cinco abandonasen el escenario, eso sí, por un breve espacio de tiempo, pues pasados unos minutos volvían para que, una vez más Leoni llevase a los suyos a interpretar “Master of illusion”, al que siguió “Anytime anywhere”, también grabada en castellano en su momento. Ante la insistencia del público a pedir otra más, ellos terminaron dándole “Quinn the eskimo (the mighty quinn)”, su segunda cover de la noche, esta vez de Bob Dylan, para dar fin a un concierto en el que, básicamente, todo el mundo se lo pasó en grande. En cuanto al grupo, sigue siendo de primera fila, con un Leo Leoni omnipresente, sin parar de moverse por todo el escenario y parte de barra (al más puro estilo Eric Sardinas), y respecto a Nic Maeder, aunque es muy buen cantante, con muchos matices, bien es cierto que no llega al nivel de Steve Lee, quien se metía al público en el bolsillo con un solo gesto. Puede que no haya nacido con ese Don o que, con el tiempo y las tablas, lo consiga… Pero eso, sólo el tiempo lo sabe.

viernes, 22 de junio de 2012

Cannibal Corpse + Amon Amarth, La Riviera, Madrid, 18/06/2012


Toca cambio de tercio en Dazed and Confused, y después de las crónicas del Azkena, y la de el Boss, ahora nos acercamos al metal mas extremo de mano de Master Ángel, que fue a ver un doble cartel que hace las delicias de los amantes de los sonidos mas contundentes del metal. A leer;


Según una tarjeta postal que un buen amigo me regaló en su día, hay cuatro máximas leyes vikingas: sé bravo y agresivo, estate preparado, sé un buen comerciante y mantén el campamento en orden; algo que, horas después, al terminar el concierto, y repasándolas una a una, habían seguido Amon Amarth al pie de la letra, pero eso es el final de esta historia.

Es lunes, 18 de junio, y alrededor de las seis de la tarde. Toda la gente espera ansiosa para ver el partido de fútbol que enfrenta a las selecciones de Croacia y a la actual campeona de Europa y del mundo, España. ¿Toda? ¡No! Un grupo de aguerridas figuras enfundadas en negras vestiduras se dirigen hacia un recóndito lugar a las orillas del río Manzanares, que responde al nombre de “La Riviera” para disfrutar de uno de los espectáculos más bestias de los últimos tiempos por estos lares: la gira de dos auténticos pesos pesados, los norteamericanos procedentes de Búfalo, Nueva York, y uno de los máximos exponentes mundiales del llamado death metal, Cannibal Corpse, que abrirán para los que son, a juicio de la inmensa mayoría, los verdaderos amos del denominado viking metal, los suecos natales de Tumba (curioso nombre para una ciudad), Amon Amarth. Estas dos bandas sobreviven todavía hoy en día, gracias a una curiosa fórmula que siempre da grandes resultados: la salida a los mercados de auténticos discazos, acompañados de imponentes giras mundiales, que hacen ganar más adeptos a su música.


Pero, además de estar recién comenzada la semana y coincidir con el partido, y como no hay dos sin tres, no hace ni nueve meses que las huestes vikingas visitaron la capital. Todo esto unido al precio de los tickets (30 € + gastos de distribución), hace que la entrada en la sala madrileña sea más bien escasa: aproximadamente un tercio de su capacidad, cosa que no amilana para nada a los fieros neoyorkinos, que casi sin poder moverse del sitio, a excepción de su brutal cantante George Fisher, enlazan canción casi tras canción, dando lugar a, quizás, los circle pits más desquiciados que haya podido ver un servidor en esta sala, amén de los montados por Devildriver, la banda de Dez Fafara. Un buenísimo sonido avala la actuación, algo bien complicado de conseguir con grupos de estas características, incluso para productores e ingenieros de sonido de renombre internacional. El grupo, formado por los guitarristas Rob Barrett y Pat O’Brien destripan riffs sanguinolentos, mientras que el bajista fundador Alex Webster no para de marcar la base rítmica en su bajo de cinco cuerdas, utilizando los dedos de su mano derecha a una velocidad de vértigo, mientras que el baterista Paul Mazurkiewicz hace lo propio con el doble bombo; algo, a lo que responde el vocalista con gruñidos guturales, escupiendo temas como “Demented agression”, “Scourge of iron”, “Disfigured”, “Born in a casket”, “I cum blood”,Priest of Sodom” o “Make them suffer”, entre otras, todas ellas amenizadas con headbanging imposibles de continuar, por lo brutales que resultan. Un ligero descanso y se despiden de la audiencia con “Hammer smashed face” y la genial “Stripped, raped and strangled”, tras la cual, todo el grupo desaparece como alma lleva el diablo. Resumiendo, una hora de concierto, o de calentamiento según se mire, con temas procedentes desde su “Eaten back to life” de 1990, pasando por “Butchered at birth”, “Tomb of the mutilated”, “The bleeding”, “Vile”, “Bloodthirst”, “Kill” y “Evisceration plague”, hasta llegar al actual “Torture”. Ahora toca recoger los bártulos y viajar a Barcelona, pues al día siguiente debían abrir el show para los fineses Children of Bodom.


Pero el vicio llama, y tras abandonar momentáneamente la sala para fumar un par de cigarros, volvemos a ella y encontramos entre el público a parte de los madrileños Hamlet: el vocalista J. Molly y el bajista Alvaro Tenorio. Se mira el reloj una y otra vez, buscando la hora de comienzo de Amon Amarth, que según J.R.R. Tolkien significa “Monte del Destino”. Y casi sin darnos cuenta, las luces se vuelven a apagar, del mismo modo las máquinas de humo empiezan a hacer su trabajo y la intro de “War of the gods” suena en el PA. La banda está lista y el baterista Fredrik Andersson lo hace saber, sentándose tras su kit de batería. En el momento justo, hacen aparición en el escenario los guitarristas Olavi Mikkonen y Johan Söderberg, al igual que el bajista Ted Lundström y la cabeza visible del combo, el barbudo vocalista Johan Hegg, mientras que un imponente telón con la portada de su último disco “Surtur Rising” es la pieza clave de su puesta en escena. El sonido sigue siendo espectacular, algo que se agudiza cuando llegan esas dobles armonías de guitarra. A continuación enlazan con la segunda canción de su “With Oden on our side”, “Runes to my memory”, tras la cual, se toman un ligero descanso, permitiendo a Johan dirigirse por primera vez al público, en lo que se ha llegado a llamar spanglish, para presentar “Destroyer of the universe”. La banda no para quieta ni un segundo, intercambiándose los sitios entre Olavi, Johan y Ted, y de esta manera se llega al primer tema del disco con el que alcanzaron fama mundial, “Death in fire” de su “Versus the world”. Comentarios varios nos llevan a cortes como “Live for the kill”, “Cry of the black birds”, “The fate of norns”, “The hero” o “Valhall awaits me”. Pero la banda sabe lo que el público quiere, por eso Olavi hace amagos con empezar con “The pursuit of vikings”, una de las favoritas en directo, pero en su lugar descargan “The beheading of a king”. Pero la preferida no se hace esperar y el público lo agradece coreándola, mientras Johan asiente con la cabeza. Otro breve descanso y se embarcan en el pistoletazo final con “Under the Northern Star”, “For victory or death” y “Victorious march”. De nuevo, el escenario se encuentra a oscuras y solitario, aunque por poco tiempo, pues la banda vuelve, tras la insistencia de las huestes aglomeradas bajo ellos. Dos bises con los que obsequian a la audiencia madrileña: “Twilight of the thunder god” y la final “Guardians of Asgaard”, ambos aparecidos en su grabación de 2008. Ha llegado el fin del evento, y el público agradece con cánticos y aplausos el buen rato pasado, a lo que la banda responde con idénticos aplausos y regalos como púas y baquetas. Como colofón, el bueno de Johan apura la bebida que contenía su cuerno, tras brindar con todos los presentes y desear que España gane la Eurocopa (¿cómo ha terminado el partido?) y emplazándonos para su siguiente visita, que esperemos no se haga esperar mucho.


Ya abandonando el recinto del concierto, nos enteramos del resultado del fútbol y unas tímidas gotas de lluvia caen desde el cielo. Eso debe ser que a Odin y, sobre todo a Thor, le ha gustado lo acontecido allí dentro. Y volviendo al primer párrafo, los cinco suecos hicieron honor a su pasado vikingo, pues fueron bravos y agresivos, pero sin abandonar en ningún momento la sonrisa; estuvieron en todo momento preparados; supieron ser buenos comerciantes, pues dieron al público lo que querían, y, por último, la Riviera quedó en minutos vacía, por lo que el campamento como el campo de batalla, que fue abandonado por varios heridos con las vértebras del cuello hechas polvo, pudo limpiarse a fondo por los empleados del local.


TEXTO; Master Angel



lunes, 7 de noviembre de 2011

35 Frampton Comes Alive! La Riviera (Madrid) 6-11-2011

Bueno, como uno no puede estar en todos sitios, pero gusta de mantener activo esto, tengo la suerte de que mi amigo Chule me redacte un post sobre lo vivido anoche en el concierto de Peter Frampton. Y es de agradecer, no solo por el detalle, también por saber que no dispone de mucho tiempo, embarcado en llevar a buen puerto La Charca del Rana y trabajando duro en un tiempo que la crisis machaca sin piedad. Repito, gracias!! Ahora, a disfrutar de la cronica.  Mr. Sabbath



Anoche tenía dudas sobre si acercarme a La Riviera para ver a Peter Frampton o disfrutar de una cena en el Pirata's amenizada por La Resaka del Tuerto. No os vayáis a pensar que la elección estaba clara, pues la compañía iba a ser perfecta y los chicos de la Resaka saben darle un repaso a la historia de la música con tan buen gusto, que ningún rockero que se precie, debería perderse. Estad atentos a esta banda, porque algún día se pueden presentar en el bar de vuestro barrio y daros una pequeña lección.


Pero bueno, a lo que iba... Peter llegaba anoche a Madrid con el Comes Alive! bajo el brazo. Celebraba su 35 aniversario y proponía dos horas largas de concierto siendo fiel al mismo... y vaya si lo fue. Pero quiero hablaros primero de mis impresiones. El concierto empezaba puntualmente a las ocho de la tarde y por problemas de tráfico llegue a menos diez, así que no tuve tiempo de aclimatarme por los bares de alrededor y hacerme una idea del público que asistiría. Así que me impactó ver como la puerta estaba llena solamente del personal de seguridad y mi colega que me esperaba para darme la entrada... 45 pavazos!! (Cuanto te tengo que querer Peter.... pensé para mi). Nos adentrábamos en la sala comentando la falta de público, cuando me dijo que todavía me esperaba una sorpresa más. Entre banderolas de M80 y directivos de compañía, me hacía augurar que aquello de rockero iba a tener poco. Todo el mundo sentado en sillas plegables como en las fiestas de mi pueblo... nooo!! Pero esto que es??
A punto de comenzar el concierto, con los nervios a flor de piel y con aquella sucesión de acontecimientos, nos dirigimos a la barra a por unos litros de cerveza y es cuando da comienzo el ritual. Intro, Something's Happening, Doobie Wah, Lines on My Face, etc... Continuaba con los clásicos en un ambiente frio y raro. ¿Os imagináis lo difícil que tiene que ser empezar un concierto de rock con la gente sentada y palmeando tus canciones? Pues así estuvo Peter y su banda hasta el último reconocible de la noche... Do you feel like we do?, donde demostraron que podían subir de intensidad y dar paso a lo que vendría después. Descansos, SG, fuego en los paneles, rock en las venas, un temita de Humble Pie que también estuvo presente y varios temas de su último disco que dejaron a Peter y su banda en todo lo alto. A nivel de músicos, fue excepcional. A nivel de banda, fue perfecto. Sonido inmejorable y actitud excelente.
 
Como veis no tengo nada que reprochar de lo vivido anoche. Los prejuicios son inevitables y la revisión de un disco catalogado como el directo más grande de la historia, hacen que podamos pensar que es darle coba a algo que ya dio su fruto. Pero se nos olvida que esta gente sigue en activo, que superan sus creaciones y que pueden dar una buena lección de lo que significa un trabajo bien hecho sobre el escenario. Para mi, me quedo con el Frampton Comes Alive! de ayer. El de hace 35 años, ya hizo soñar a mucha gente. Ahora este, que me tocó vivirlo, me hará soñar otra época más. Salud compañeros!!

Chule.



domingo, 6 de noviembre de 2011

OBUS, Sala La Riviera, Madrid, 05/11/11


Buena forma muestran los Obús actuales, y a pesar de ser un directo especial, debido a la grabación del DVD, lo que hizo que fuera más largo en duración, superando las dos horas, opino la línea del concierto nunca llego a pegar un bajonazo serio.

Eso sí, yo que esperaba ver a unos Obús que aun haciendo heavy, siempre han tenido ese deje rockero vacilón que tanto nos gusta, ahora, no sé si porque es su línea actual de trabajo o por el concierto, la cosa torna más hacia el heavy que al rock. Cumpliendo perfectamente eso sí, pero claro, a mí me habría gustado más lo de antes. Como siempre, es mi parecer y mis gustos claro. Por el resto genial, la sala casi llena, con un aspecto magnifico para la grabación, un sonido más que aceptable, y bueno un set-list que como siempre tendrá defensores y detractores. Aunque creo que ese tema que mezclan con Hip-Hop siempre causara herida…….
Y como buena fiesta, tuvo sus invitados, Fito, Carlos Tarque, Oscar (Lujuria), Yosi, Julián (Siniestro Total), Silver, y alguno que se me olvida que aparecieron o por separado en alguna canción o todos juntos con “Vamos Muy Bien” y el colofón final con “Esta Ronda La Paga Obús”.
En fin, un concierto que aunque a mí se me hizo un pelín largo, seguro hizo las delicias de todos los aficionados tanto a Obús como al rock español clásico en general