domingo, 9 de septiembre de 2012

EL GRITO METALLIKO; Testament "Dark Roots Of Earth" (2012)

Con la idea de ampliar mas en estilos musicales el contenido del blog, llevo tiempo intentando conseguir la colaboración de diferentes amigos que aporten su puntos de vista diferente, y aborden algunos géneros que se quedan lejos de mis conocimientos y gustos. Y en esas he conseguido que mi amigo Angel que ya hiciera crónicas de Judas, Slayer, Machine Head,  me escriba de bandas con sonido mas metálico, mas duro de lo habitual en este blog. Y así nace esta sección, El Grito Metalliko, que se inaugura con la critica del ultimo disco de Testament. Espero que guste la propuesta y que se alargue en el tiempo.






Unos opinan que fueron pioneros del sonido Bay Area. Otros, que debería ser el quinto miembro de un hipotético The Big Five (amén de Overkill y de Exodus), junto a Metallica, Megadeth, Slayer y Anthrax... Hay múltiples historias que cuentan cómo resultaron ser una de las bandas damnificadas por el auge del grunge, a principios de la década de los 90, y otras de cómo pasaron por múltiples cambios y calamidades, alguna de ellas relacionada con el cáncer, y dieron con el modo de afrontarlas y salir victoriosos. Pero un grupo de thrash metal, que desde que iniciaron su andadura en 1982, ha contado en sus filas, entre otros, con Paul Bostaph (Forbidden, Slayer, Exodus), John Tempesta (Exodus, White Zombie, The Cult), Dave Lombardo (Slayer, Voodoo Cult, Fantomas), Nick Barker (Cradle of Filth, Dimmu Borgir, Brujería), James Murphy (Death, Obituary, Cancer), Steve DiGiorgio (Death, Autopsy, Sadus) y Chris Kontos (Machine Head, Konkhra, Exodus), y que ha grabado álbumes tan imponentes como “The Legacy”, “The New Order”, “Practice What You Preach”, Souls of Black”, “Low”, “The Gathering” o el anterior “The Formation Of Damnation”, y que todavía continúa en pie, no nos olvidemos de ello, es digno de admiración. Y, si a todo lo anterior, le añadimos que este monstruo de cinco cabezas (Chuck Billy, Eric Peterson, Alex Skolnick, Greg Christian y Gene Hoglan), que antaño respondía al nombre de The Legacy, y que desde 1987, lo hace con el de Testament, tiene un nuevo retoño entre nosotros, es ya para volverse loco… El fruto de esa locura se hace llamar “Dark Roots Of Earth”, es su décimo larga duración, más varios EPs, directos y recopilatorios, y éste es el psicoanálisis al que se llega después de haber pasado varias sesiones de hora y cuarto de duración con la criatura:
 
Con poco más de un mes de edad -vió la luz el día 27 de julio en Europa y fue presentado a Norte América 4 días después-, ha recogido excelentes críticas de la prensa especializada, por citar algunas: “El Antiguo y el Nuevo Testamento esta vez está ahí” Soundi (Finlandia), “Pulan la corona porque los reyes del thrash de 2012 van a ser coronados” Terrorizer (UK), “Album del mes. 6 sobre 6” Metallian (Francia) y “¡Salve y mata! ¡Jodidamente increíble!” Metal Hammer (UK). A primera vista, su aspecto es inmejorable: el diseño del álbum corre a cuenta de Eliran Kantor, autor del grafismo de su anterior “The Formation Of Damnation”, y de varios álbumes de Sigh, Sodom, Atheist, Mekong Delta, GWAR o Thy Majestie, por poner sólo unos ejemplos. Grabado y mezclado en Oakland (California) y en Derby (UK), por Andy Sneap, guitarrista del grupo inglés Sabbat y productor de renombre internacional. Todo ello unido dan lugar a nueve trallazos como nueve cortes a la yugular que pasamos a describir:
 


Se inicia el disco con “Rise up”, un tema que deja claro lo que le espera al oyente… Simplemente caña, pero incluso –y puede resultar hasta obsceno, para un grupo de estas características, el término- elegante, pues aunque la banda sigue fiel a las escalas pentatónicas y armónicas varias interpretadas de maravilla por el dúo Peterson-Skolnick, intenta ahondarse en un sonido más heavy que en ninguna de sus grabaciones anteriores. Y todo ello, aderezado por esa voz inconfundible de ese gigantón llamado Chuck Billy, llegando a veces a rozar ciertos tintes death, algo que lleva repitiendo desde ese maravilloso “Low”. Esto se repite con “Native blood”, tema que habla del origen nativo del cantante y de su infancia en una reserva de la tribu pomo, grabándose una versión en español –totalmente recomendable- para la edición en single en vinilo de 7 pulgadas, donde el baterista Gene Hoglan demuestra por qué es uno de los mejores dentro de su estilo, machacándose las piernas al máximo para llegar a un doble bombo en las partes del estribillo que te deja con la boca abierta. Todo un acierto. El comienzo del tema título “Dark roots of Earth” da un ligero respiro a los primeros diez minutos de este disco, pero tan sólo resulta ser un espejismo, pues un buenísimo riff lo eleva a lo más alto. Pero le toca el turno, a quizá, el mejor tema… Nuclear Blast lo dio a conocer al mundo como primer single y lleva por título “True american hate”, con un comienzo bestial y con Chuck escupiendo versos a una velocidad de órdago. Y después de la tempestad llega la “calma” con “A day in the death” con Greg Christian marcando el camino con su bajo a sus compañeros, realizando los guitarristas un gran trabajo en sus solos correspondientes, al igual que con “Cold embrace”, un medio tiempo muy al estilo Testament (recordad “The Legacy” de “Souls of black”). “Man kills mankind” vuelve a colocar la velocidad en la escucha, haciendo que muevas la cabeza sin apenas darte cuenta, mientras Chuck canta “Feeding the greed of the overfed swine / Man kills mankind / Again and again you choke on the vine / Man kills mankind” y Peterson se curra una harmonía como outro para el tema de aúpa. “Throne of thorns” vuelve a tener los tintes de un medio tiempo aderezado con veloces ráfagas intermitentes y con unas letras en las que colabora Del James, famoso por su trabajo con Guns n’ Roses, entre otros. Y con “Last stand for Independence” demuestran al oyente el por qué siguen siendo uno de esos grupos que muchos citan como referentes del estilo.
 
Pero no contentos con todo esto, el grupo obsequia a los fans más acérrimos en la edición digipack, con unos increíbles covers: “Dragon attack”, “Animal magnetism” y “Powerslave”, de Queen, Scorpions e Iron Maiden, respectivamente, especialmente ésta última. Versiones muy fieles a las originales, aunque dándolas el sello personal estilo Testament – Bay Area, al que nos tienen acostumbrados estas cinco bestias pardas. El cuarto bonus track es una versión extendida de “Throne of thorns”.
 
Mención aparte merece el DVD que viene acompañando dicha edición digipack, en el que Chuck Billy y Cia. nos ofrecen un documental sobre el período de creación y grabación del disco, cuatro temas en directo de sus conciertos en el Avalon en febrero de este año (“Disciples of the watch”, “Practice what you preach”, “Over the wall” y “Souls of black”) y un breve tour con los guitarristas Eric Peterson y Alex Skolnick enseñándonos sus guitarras favoritas y trucos de su fabricación, así como sus amplificadores y pedaleras de efectos de sonido, algo que hará las delicias de los amantes de este instrumento.
 
Conclusión: Después de todo lo que has leído, y si no lo has oído aún… ¿A qué estás esperando? Ahora te toca a tí encontrar todos esos matices que hacen pasar de un buen disco a uno enorme. Yo ya lo he hecho, pero me los guardo para mí.

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