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viernes, 3 de mayo de 2013

EL GRITO METALLIKO; JEFF HANNEMAN, Obituario.

Éste es uno de esos momentos en los que uno no tiene excesivas ganas de escribir nada, y siendo de los que piensa que cualquier acto realizado bajo estas circunstancias, siempre se queda corto, pues las palabras no suelen expresar lo que se siente, me levanto esta mañana con la intención de redactar un obituario, algo nunca agradable, intentando no caer en los típicos clichés, perdonarme si no es así… Valga este breve homenaje desde El Grito Metalliko.




Ayer, jueves 2 de mayo de 2013, abandonaba el mundo de los vivos Jeffery John “Jeff” Hanneman, guitarrista fundador y compositor de una de las bandas integrantes de The Big 4, como es Slayer, junto a Metallica, Megadeth y Anthrax. La noticia corrió como la pólvora, recibiendo más de tres mil seguidores la fan page “RIP Jeff Hanneman”, a tan sólo 4 horas de haberse creado. Jeff nació el 31 de enero de 1964 en Oakland, California y se crió en Los Angeles, en una familia de veteranos de guerra (de ahí le venía su interés por todo lo relacionado con la Segunda Guerra Mundial), empezó a tocar la guitarra influenciado por el punk, algo que dejó patente en su música, aportando esa furia, rabia y velocidad en los temas de Slayer, tal y como los conocemos todos, desde aquel día de 1981 en el que fundó, junto a Kerry King, la banda que grabó lo que es para muchos “el álbum más duro de todos los tiempos”.




Casado con Kathryn desde 1997 y sin descendencia, a principios del año 2011 sufrió la picadura de una araña, provocándole una fascitis necrotizante (impidiéndole salir de gira, siendo sustituido “temporalmente” por Gary Holt, guitarrista de Exodus), de la que intentaba recuperarse hasta que un fallo hepático puso fin a su vida.




Sus compañeros de grupo anunciaron su fallecimiento con la siguiente nota en web y facebook oficiales: "Slayer está devastado de tener que informar que nuestro compañero de banda y hermano, Jeff Hanneman, murió a las 11 de esta mañana, cerca de su casa del Sur de California. Hanneman se encontraba en un hospital de la zona cuando sufrió una insuficiencia hepática. Deja atrás su esposa Kathy, su hermana Kathy y sus hermanos Michael y Larry, y se le echará mucho de menos”. Tu legado seguirá sonando en los equipos de música. Los fans seguirán haciendo headbanging escuchando tus temas. El rubio guitarrista de Slayer nos ha dejado demasiado pronto (49 años tan solo), al igual que muchos otros. Ayer, las nubes lloraban sangre. Descansa en Paz, Jeff Hanneman (1964-2013).





TEXTO; MASTER ANGEL



martes, 23 de abril de 2013

"EL GRITO METALLIKO"- RAMMSTEIN, Palacio de Los Deportes de La Comunidad de Madrid, 21/04/2013

Pedazo de crónica se ha currado el Master Angel del concierto de Rammstein, y bien documentado con fotos, sacadas de la web, de nuestro amigo Sergio y con una composición realizada por el. Y no olvidar la colaboración de nuestra amiga Nieves en lo que el idioma alemán respecta. No me lio más, que aquí tenemos para leer y leer.


“WIR HALTEN DAS TEMPO” (‘MANTENEMOS EL RITMO’)



Foto Web
 


Ramstein: dícese de la base aérea estadounidense en el condado de Kaiserslautern (Alemania), donde el 28 de agosto de 1988 ocurrió uno de los peores accidentes aéreos de la historia durante una exhibición de vuelo. Tres aviones se estrellaron; uno contra una de las formaciones, chocando posteriormente contra una camioneta de helados, provocando una gran bola de fuego; el segundo de ellos, contra el helicóptero medicalizado que asistía el evento, y el tercero, contra la pista principal. La consecuencia de ese día fatídico fue que 67 espectadores y los tres pilotos (de nacionalidad italiana) de dichas aeronaves encontraron la muerte, mientras que casi 500 personas resultaron con heridas de diversa consideración provocadas por el fuego y la explosión originados. Otra apreciación, ésta más encauzada a la cultura popular, cuenta que hubo un grupo procedente de Berlín, y cuyos miembros habían nacido en la antigua República Democrática Alemana, que atendía al nombre de Rammstein (éste con dos “emes”) y uno de los máximos exponentes del denominado Neue Deutsche Hartë, junto a Oomph! y Die Krupps, y debían su apelativo a dicho accidente, algo desmentido hasta la saciedad por ellos, aunque el fuego estuvo siempre presente en su música y espectáculo, como pudo comprobar el Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid la tarde del domingo 21 de abril de 2013. Una gran multitud se concentraba alrededor del recinto, esperando poder acceder a su interior, lugar en el que algunos de los elegidos ya se encontraban y donde Joe Letz, batería de Combichrist, y esta vez actuando como DJ, intentaba sin éxito, convertir el Palacio en una enorme pista de baile, a base de temas del grupo principal remezclados por otras bandas, mientras que una pantalla disparaba imágenes que, en cierto modo, mareaban. No fue una opción acertada el introducir como artista telonero a una sesión de música techno-dub-industrial, pero las malas lenguas comentaban que la razón era la amistad entre Joe y Richard Kruspe, uno de los guitarristas de los incendiarios alemanes, y que irían a colaborar meses más tarde en el proyecto en solitario de éste último, Emigrate.

Foto Web
 
 
 
Desde 2009 no pisaban tierras españolas los seis elementos de la “piedra de choque” germana (Till Lindemann – voz, Richard Z. Kruspe – guitarra solista y coros, Paul H. Landers – guitarra rítmica y coros, Oliver Riedel – bajo, Christian “Flake” Lorenz – teclados y Christoph Schneider – batería) y un casi abarrotado Palacio esperaba que aparecieran en el escenario, cubierto por un telón en forma de celdas de panal. En esta ocasión, no había lanzamiento discográfico al efecto, puesto que el concierto estaba englobado en la gira del Made in Germany Tour, recopilatorio de sus grandes éxitos.
 
 
 
Composición Master Angel
 
 
 
Pasaban pocos minutos de las nueve de la noche cuando las luces se apagaron y con cada baquetazo, el telón parecía de cristal, dejándonos ver al grupo tras él, pero… ¿Dónde está Till? Sólo hay cinco figuras sobre las tablas. Y, tras la caída de ese telón, el vocalista accedía a su lugar en el escenario mediante una plataforma que bajaba, colgada de unos cables, desde las vigas que conformaban el armazón de éste, para que, una vez puestos los pies en esa primera fila de la zona de ataque, comenzase a vocalizar las primeras estrofas de “Ich tu dir weh”, tema incluido en Liebe ist für alle da, mientras que el público empezaba a alucinar, preguntándose qué iba a ser lo siguiente que haría que sus ojos se abriesen como platos. La respuesta no se hizo esperar y “Wollt ihr das Bett in Flammen sehen?” de Herzeleid fue su bautismo de fuego propiamente dicho, pues cada vez que Till, Richard y Paul coreaban “Rammstein”, llamaradas provenientes del suelo y del techo del escenario invadían el local. Tras estas primeras llamas, “Keine Lust” llamaba a las puertas y esta vez eran los propios brazos del vocalista los que escupían el fuego, dando que pensar que estos alemanes estaban hechos de amianto.
 
 
 
Foto Sergio
 
 



"Sehnsucht” marcó el principio de todas los golpes y “demás muestras de cariño” que tiene Till con Flake, mientras que el concierto va in crescendo, pese al, a simple vista, discreto juego de luces (en la primera parte sólo, ¡ojo!), que constaba de tres plataformas en forma de cruz y cuatro circulares, pero que combinándose entre sí, lograban el efecto requerido. Richard y Paul tomaban posesión de los extremos del escenario y los riffs industriales de “Asche zu asche” llevaban a quemar los pies de micrófono de ambos guitarristas, mientras se acercaban a ellos para corear dicho tema. Llegaba el momento de abrir fuego, y así se hizo con “Feuer frei!”, perteneciente a Mutter, con una parte final en que los tres componentes que conforman esa primera línea, salían a escena con máscaras lanzallamas colocados a la altura de la boca para que las flamas se entrecruzaran en el aire con cada estribillo.


Foto Sergio


Tras un breve respiro para quitarse esos pirómanos inventos de encima, el roce de un cuchillo con su afilador, nos marcaba la hora de cenar, y Till salía a escena caracterizado como un loco chef, con su gorro y delantal manchados de sangre, y su micrófono convertido en un cuchillo de cocina. “Mein Teil” significaba que al pobre Flake le iban a intentar cocinar a fuego rápido, después de introducirlo en una olla gigantesca, de la cual escapaba mostrando al personal cómo su traje rompía en pequeñas explosiones una y otra vez.


Foto Sergio
 
 
Una vez recuperado el delgado teclista comenzaba a dar las notas de la lenta “Ohne dich”, uno de los singles de Reise, Reise. A continuación, “Wiener blut”, con un Till convertido en una verdadera bestia escénica, y la inclusión de “Du riechst so gut”, con Till manipulando un arco con varios tubos del que salían chispas, hacen que las masas vuelvan a saltar sin parar. Con “Benzin” introducen un surtidor de gasolina en el escenario, con lo que las llamas volvían de nuevo. A esta altura de concierto, el antiguo telón había dejado paso a otro con forma de barras andamiadas y un artefacto que, en un principio, parecía una especie de jaula (luego se mostró como una gigantesca cruz, tras desplegarse, que albergaba más juegos de luces, y que terminó también incendiada) y que se elevaba tras la batería de Christoph, que junto a Oliver eran los protagonistas secundarios, a nivel visual pero no del musical, pues juntos conforman una base rítmica contundente, fuerte y directa, tan necesaria para grupos de su estilo.

 
Foto Sergio



Pero a Flake le esperaba otra jugarreta más por parte del cantante. Esta vez le sacaba a pasear como a un perro, mientras que el resto del grupo destripaban “Bück dich”, para adentrar al personal en todo un espectáculo sado-masoquista, con Till sodomizando a Flake, ambos subidos a una plataforma hidráulica elevada a varios metros de altura, mientras que el vocalista eyaculaba sobre el público. El aire marcial de “Links 2-3-4” y sus llamas que recorrieron la pista hasta llegar a la mesa de sonido para volver al escenario en forma de pirotecnia, marcaron la entrada del archiconocido “Du hast”, con miles de brazos levantados y gente moviéndose sin parar, mientras que Till se dirigía a la masa por primera vez, haciéndolo en castellano, increpándoles para que cantasen el estribillo “más alto”. A su término, Richard y Paul nos anunciaban que la siguiente iba a ser “Ich will”, con más muestras en forma de estallidos varios y con la que se retiraban del escenario.


Foto Sergio
 
 

Unos minutos después, se enciende un foco que muestra a Flake, quien no paró quieto ni un instante, sentado frente a un piano. Acto seguido, Till aparecía para acompañar al frágil teclista para interpretar la pianística versión de “Mein herz brennt”, como primer bis. A su término, el resto del grupo retornaron al escenario e interpretaron “Sonne”, una de las mejores del concierto, para terminar con “Pussy”, en el que Till tomaba un cañón con forma de falo, repartiendo espuma entre las primeras filas de la gente agolpada en frente del escenario, mientras que otros dos cañones colocados a los laterales, lanzaba papeles a modo de confetti sobre las cabezas de todo el personal. Un buen final, sin ninguna duda… Los músicos, a excepción de Flake, que continuaba sacando sonidos de sus teclados, se acercaron al borde del escenario para hincar una rodilla y postrarse ante la audiencia… Poco a poco, y uno a uno fueron abandonando el escenario, entre los aplausos y gritos de las masas, mientras que el vocalista, y en su día, nadador olímpico, mostraba su gratitud con un “Madrid… De puta madre… Increíbles… ¡¡¡Muchas gracias!!!”… Danke Sie, mein Freund, bis das folgende!!!, o lo que es lo mismo: “Gracias a vosotros, amigo mío y hasta la próxima” parecían contestarle todos. En definitiva, algo más de hora y media de show, en la que estos seis maestros pirotécnicos dieron buena cuenta de la capital española, a través de temas incluidos en Herzeleid, Sehnsuch, Mutter, Reise,Reise, Rosenrot y Liebe ist für alle da, discos aparecidos desde 1995 hasta 2009, aunque se quedasen fuera “Engel”, “Reise, Reise”, “Seemann”, “Amerika” o “Mutter”, por mencionar sólo unos cuantos, pero volvemos a lo mismo: que sea el concierto que sea y sea el grupo que sea, siempre faltará algún tema para cada uno, a nivel particular.


Foto Web


 

Y colorín colorado, este cuento se ha terminado… ¡Vaya! Se han dormido al fin… ¡¡¡SSSHHHHSSSS!!! No hagáis ruido… La de historias que se tiene que inventar un abuelo… Ay, Dios, esta artritis mía me va a matar un día de éstos…
 
 
TEXTO; Master Angel.
 
FOTOS; Sergio, Web, Angel.  

viernes, 12 de abril de 2013

EL GRITO METALLIKO; FARLAND + ENFORCER, Sala Excalibur, Madrid, 05/04/2013

Recuperamos hoy la sección EL GRITO METALLIKO, destinada a sonidos algo más duros y metalicos de lo que os tengo acostumbrados. Y como siempre, Master Angel se encarga de ello. Hasta me ha preparado un logo para dicha sección. Esta vez, crónica del concierto de Farland y Enforcer hace una semana. A leer y disfrutar;




Llevaba ya varios años sin aparecer por la Excalibur Metal, un reducto en el que nos refugiábamos unos colegas y un servidor en las noches de sábado; y de repente, ya estaba de nuevo allí, no sin antes pasar apuros para poder llegar, puesto que la policía local, ese viernes 5 de abril, había cortado la Avenida de la Albufera desde el mismo Puente de Vallecas hasta, aproximadamente, el campo del Rayo Vallecano.

La verdad es que al entrar, inspeccioné el recinto, y todo ello me remontó años atrás… Intentaba buscar las multitudes agrupadas en la pista y alrededor de las barras, pero era pronto todavía. ¿Cuál era el motivo de la vuelta “a casa” de este hijo pródigo? El concierto en que Pounding Hmc había unido un grupo de la escena emergente del thrash metal patrio con una banda venida del frío sueco que suena como lo hacía la New Wave Of British Heavy Metal, que nos dio nombres como Iron Maiden, Saxon, Def Leppard, Venom y tantos otros…


 

El primero de los dos grupos del cartel es Farland, una banda que basa su sonido en los principios que, en su día, escribieron los grupos de la Bay Area, es decir, fuerza y contundencia a través de veloces riffs, voces que escupen las desgracias y villanías del ser humano y todo ello aderezado por una base rítmica que hace que no puedas parar de mover tu cabeza. Si a todo ello, unimos que éste era el tercer “bolo” que daban, después del de “La Nota” de San Sebastián de los Reyes, y del realizado en “Metal Angels”, en Alcalá de Henares, en apenas dos meses y medio, dice mucho de la insistencia que tienen estos músicos por tocar en directo, algo que hoy en día, no es muy factible, y más si se tiene en cuenta que ensayan una vez al mes, por lo retirados que se encuentran sus lugares de residencia.


El quinteto, formado por el batería Juanjo Gil (ex-Omission y ex-Antigona), el bajista Juan Pascual (ex-More Rock, ex-Crienium, Rainbow in the Black), los guitarristas José María Heres (Omenomejodas) y Sergio “Mustaine” Riaño, y el vocalista David Toledano (ex-Crienium, Sabbath Rules, Marching Out, PM) toma sus respectivas posiciones, mientras suena la intro y el humo seco se encarga de hacer su trabajo, para luego iniciarnos en esta sesión rompevértebras con una muy buena cover del “Coma” de Overkill. Tras él, el primero de los temas propios “The last man” y otra versión, ésta del tema “The Inmortal”, de Vicious Rumours, que nos visitarán en breve. A esta altura de concierto, los ir y venir de Juan, José y David son constantes a lo largo y ancho de todo el escenario, algo que no puede disfrutar tanto Sergio, por los cables que unen su guitarra a amplificador y pedalera de efectos. Tras un breve descanso, David nos introduce en el siguiente tema, de cosecha propia y por nombre “Toxic friend”, uno de los favoritos del que escribe.
 
La fórmula versión-tema propio-versión… les está dando buenos resultados, y ahora le toca el turno a uno de los grupos que pudo triunfar y, sin embargo, no llegó a hacerlo: se trata de Powermad y su “Nice dreams”, momento en que a David se le ve sonreír ampliamente al observar que la inmensa mayoría del público colocado a sus pies conoce dicho grupo y tema. “Thousand ways to die”, “Silver Bullets” y “End of Days” le siguen, en los que David intenta increpar al gentío para que se muevan un poco e inicien varios circle pits, sin que se lleguen a hacer, pero eso no amilana al grupo, y se lanzan a destrozarnos los tímpanos con lo que es una especie de himno, de declaración de principios, un tema en el que ellos mismos se califican como un “Fucking Disaster”.
 
Se acerca el final del show y quedan dos versiones más: “Odiame” de Crienium, a los que David ni siquiera nombra, y la genial “Over the wall” de Testament, interpretada genialmente por el combo, que se retira del escenario tras una hora de sudor y mucho y frenético thrash metal, en lo que ha sido, con mucho, su mejor concierto hasta la fecha. Un grupo al que tener en cuenta en un futuro no muy lejano…




Un momento de relax, mientras que los Enforcer comenzaban con su prueba de sonido, y tras unos cigarros, volvemos a la sala, para ver que las primeras filas han sido conquistadas por miembros del sexo femenino, que parecían dispuestas a liquidar a cualquiera que se entrometiese entre ellas y el grupo (de hecho, no hay fotos de la actuación de los suecos…). Buenas canciones, pero no será un concierto que perdurará en mi memoria. No nos engañemos, y sé que habrá más de un@ que me quiera crucificar después de decir ésto, pero una banda que saca discos tan buenos como “Into the Night” (2008), “Diamonds” (2010) o el más actual “Death by Fire” no se puede permitir llegar tarde a un recinto, paralizando la marcha de todo el evento; intentar que los promotores quiten carteles de ambos lados del escenario, hasta el punto de negarse a tocar si no es así; venir sin todo el material y sin dirigir la palabra; tocar menos tiempo que el contratado y negarse a salir a hacer algún bis, porque estaban cansados y, en definitiva, mirar por encima del hombro. ¿Qué si me quedo con algo bueno de ellos? Simplemente, la actitud que demuestran al estar encima de un escenario y la entrega absoluta que tienen sus fans hacia ellos, en un concierto en el que sonaron temas como “Death rides this night”, “Mistress from Hell”, “Mesmerized by Fire”, “Katana”, “On the loose”, “Crystal Suite”, “Scream of the Savage”, “Midnight Vice”, “Take me out of this Nightmare”, “Take me to Hell”, “The conjugation”, “Satan”, “Black Angel” e “Into the Night”. Estos suecos saben cómo hacer que sus seguidores se vuelvan a casa con una sonrisa en la cara, y eso lo consiguen colocándose en el mismo borde del escenario, rockeando y sin parar de moverse, mientras que las féminas de las primeras filas se vuelven locas.
 
 
Y así fue, como un servidor, abandona de nuevo la Excalibur y la calle Sanz Raso, más pronto de lo pensado, esperando que no pase tanto tiempo para volver a pisarla y con dos firmes convicciones para los próximos meses / años: la primera, no perder de vista la carrera de unos Farland, y segunda: a ver si es posible poder ver a Enforcer o grupos similares, sin que me parezca que estoy viendo a unos New Kids on the Block, pues damas y caballeros, ésto es música y está para disfrutarla, y no para desmayarse por lo “buenorr@” que está el/la cantante, aunque te alegre la vista…
 
Texto; Master Angel 
 
Fotos; Extraídas de Internet

martes, 13 de noviembre de 2012

EL GRITO METALLIKO; Fueled By Fire+Nile+Morbid Angel+Kreator, Sala Penelope, Madrid, 08/11/2012

Pues aqui os dejo con una nueva entrega de El Grito Metalliko a cargo de Master Angel que fue a ver un cartel cuadruple de metal a la Sala Penelope el pasado jueves;


Según Mille Petrozza, vocalista de los germanos Kreator, la banda estaba impaciente por empezar nueva gira europea con los californianos thrashers Fueled by Fire, los norteamericanos expertos en egiptología Nile y la leyenda del death metal de Florida Morbid Angel, y de mostrar a sus fans el espectáculo que la banda había ideado en forma de escenario en 3D… Pues bien, el día había llegado: la gira más bestia a nivel de sonidos más radicales de finales de 2012 aterrizaba en Madrid, justamente en vísperas de festividad local, y nos dispusimos a entrar en el lugar que se había elegido para la celebración del evento.

Pero lamentablemente, de los Fueled by Fire no pudimos ver nada más que el final de su show, justamente las finales “Thrash is back” y “Eye of the demon”, pertenecientes a sus dos CDs aparecidos hasta ahora, “Spread the fire” y “Plunging into darkness”, publicados en 2006 y 2010, respectivamente. En ellos, ciertamente, el vocalista y guitarrista Rick Rangel estaba, casi, dejándose la voz, mientras que, bien arropado por Chris – guitarra -, Anthony Vasquez – bajista – y Carlos Gutierrez – batería -, le daban al poco público allí reunido, en esos momentos, una breve pero intensa lección de cómo tiene que sonar el thrash metal hoy en día.

Así que con ese aperitivo escogimos sitio para ver el resto del evento, pues a continuación le tocaba turno al grupo de death metal técnico, procedente de Carolina del Sur y cuya fuente de inspiración son las leyendas, mitología e historias del antiguo Egipto, Nile.
 
Mientras se probaba sonido, el baterista George Kollias se esforzaba en enseñarnos lo que sus piernas y brazos iban a sacar esta noche de su instrumento, y sin casi un respiro para ellos (cualquiera de nosotros ya estaría sufriendo de una sesión de agujetas de aúpa), sus compañeros toman el escenario y se adentran en los primeros acordes de “Sacrifice unto Sebek”, de su cuarto álbum “Annihilation of the wicked”. El festival de las voces guturales continúa con un “Defiling the gates of Ishtar”, que lleva a dos temas del maravilloso “Those whom the gods detest”, los brevemente presentados por el guitarrista y vocalista Dallas Toler Wide, “Kafir!” y “Hittite dung incantation”, en los que fueron alternando las voces entre el propio Dallas, el también guitarrista e ideólogo principal del grupo, Karl Sanders, y el bajista Chris. Un sorprendente “Ithyphallic” de un homónimo álbum suena a continuación, mientras la audiencia comienza a volverse más loca, si cabe, pues, aunque se había comenzado con mal sonido, la cosa iba superándose muy poquito a poco.
 
Tres temas más, concretamente “Permitting the noble dead to descend to the underworld”, “Sarcophagus” y la final “Black seeds of vengeance” terminan con la clase magistral de 45 minutos desplegada por estos eruditos en historias relacionadas con los faraones y basada en su carrera musical desde 1994, y raramente sin incluir ningún tema de “At the gate of Sethu”, su último disco aparecido este año.

Un pequeño paseo para fumar y volvemos para uno de los platos fuertes de esta gira: los oriundos de Florida, Morbid Angel, una leyenda viva del death metal y, en especial de la escena de Tampa, junto a Obituary, Death y cía.
 
Una banda a la que se atribuyen muchas historias (leyendas urbanas, la mayoría), como su satanismo reconocido, pues fueron acusados durante su primera gira de profanar la tumba de un sacerdote cristiano y llevarse el cráneo, como de los cortes que se hacía en sus brazos el guitarrista fundador, Trey Azagthoth, para teñir de rojo el cuerpo de su guitarra. Pero lo que no eran leyendas urbanas, tan sólo se quedaba en leyendas, eran ciertas figuras que se subían al escenario para comenzar con “Immortal rites” de su segundo disco “Altars of madness”, aunque primero en salir a la venta, pues “Abominations of desolations” salió cierto tiempo después. Esas figuras a las que me refiero son el propio Trey Azagthoth y David Vincent, bajista y cantante de la formación y, aunque ya el mítico Pete Sandoval no esté tras la batería ni Richard Brunelle a la otra guitarra, sus sustitutos Tim Yeung y Destructhor acompañan de maravilla a los fundadores. “Fall from grace” y “Rapture”, del segundo y tercer disco “Blessed are the sick” y “Covenant”, respectivamente, iba dejando tintes de lo que estos pioneros iban a dar de sí, con solos rapidísimos a cargo de Azagthoth, voces guturales a cargo del gigantón Vincent, una gran labor por parte de los “nuevos” Yeung y Destructhor, y un público que se deshacía en circle pits cada vez más violentos.
 
Pero no era momento de descansar, aún, y un despiadado “Maze of torment” de su aclamado primer álbum nos es presentado, para goce de muchos y dolor de oídos para otros, entre los que se contaban los empleados de la sala, que no entendían lo que sus ojos veían. Vincent, con un pañuelo colocado en su cabeza, y entre guturales gruñidos nos anuncia “Existo vulgoré” y “Nevermore”, de su último “Illud Divinum Insanus”, un disco que no ha calado hondo entre los antiguos fans del grupo y en el que coquetean con fórmulas de tipo industrial, aunque hay que reconocer que “Nevermore” funcionó perfectamente en este show. Y llega uno de los momentos claves de la noche. El tema clásico por antonomasia, el tema bandera de ese primer álbum, ese tema que todo el mundo conoce y añora: “Chapel of ghouls”, y Trey lo interpreta como un verdadero maníaco, mientras que Vincent nos deja unas voces de ultratumba, mientras que medio sonríe, al ver lo que se está cociendo en el foso, y eso no es nada más que locura colectiva, una locura de la que no puede participar del todo Destructhor, pues su guitarra deja de sonar en la parte final del tema, teniendo que encargarse de ella el fundador Azagthoth.
 
Tras este breve impass, nos llevan al tiempo en que fue publicado “Domination”, concretamente 1995, con “Where the slime live” que, junto con la siguiente “Bil Ir-Sag” son de lo más flojito de su actuación, una “espina” que se quitan con las finales “God of emptiness” y “World of shit (the Promised Land)”. En conclusión, un gran concierto de toda una leyenda viva de la música más radical y actual, en el que desplegaron temas de todos sus discos, los cuales están ordenados alfabéticamente desde “Altars of madness”, en 1989, hasta el aparecido en este año, “Illud Divinum Insanus”.

Y si Morbid Angel tienen el status de leyendas, ¿cuál será el que tienen los encargados de cerrar semejante violencia sónica, los germanos Kreator? Formados en 1982, aunque su primera grabación no vería la luz hasta 1985, los de Essen han pasado por cambios de formación y de estilo, éstos últimos de ida y vuelta, y una formación estable desde 2001 hasta la actualidad, que cuenta a los fundadores Mille Petrozza, cantante y guitarrista, y a Jürgen “Ventor” Reil, batería, junto al bajista Christian 'Speesy' Giesler y al guitarrista Sami Yli-Sirniö. Tras la lógica espera, en la que los “pipas” se pusieron las pilas para adecentar el escenario lo más posible, se empezaba a oir por el P.A. la intro “Mars Mantra” que daba paso a “Phantom antichrist”, tema título de su último álbum, y que no sonó nada bien, al igual que el siguiente “From flood into fire”.
 
Pero con “Enemy of God” fue mejorando el sonido, amén del gran Sami, un guitarrista que, aunque en directo parece algo falto de movimientos, lo suple con lo que lleva entre manos, siendo con diferencia, uno de los mejores guitarristas del estilo hoy en día. Mille lo sabe y, por eso, lo tiene “en palmitas”. El voceras (se merece un 14, al menos) intenta a increpar al público haciendo girar sus dedos índices en círculo mientras presenta la feroz “Phobia”, aparecido en su disco de 1997 “Outcast”, y ellos, como alumnos obedientes y aplicados enseñan al maestro lo bien que han aprendido la lección, tal y como harían más tarde. A continuación, el único guiño que se le hace a su penúltimo disco “Hordes of chaos”, con un público no tan retentivo como con la anterior. “Civilization collapse” nos devuelve a su último producto, con una gran labor de Ventor, en el que demuestra su maestría en el doble bombo, al igual que Christian lo haría con la siguiente “Voices of the dead”, una de mis favoritas, con el bajista repitiendo esos típicos movimientos cervicales “a lo ventilador”, ejecutados con el rostro a menos de medio metro del suelo. Con Mille presentando las dos siguientes, “Extreme aggression” y “People of the lie”, donde se mostró que el humo seco funcionaba a la perfección, quizá demasiado bien, y nuestras mentes llevándonos al recuerdo, con las giras míticas que protagonizaron en 1988 y 1990, años en los que harían sus primeras apariciones en la cadena MTV, se volvieron a presentar circle pits en el centro de la pista, pero no tendrían nada que hacer frente al montado en “Death to the world” y que el propio Mille se encargó de pedir, hasta tres veces, al personal. Pero toda esta locura de la asistencia iba “in crescendo” según iba acabando el concierto, y es que, como suele ser habitual, se deja lo mejor para el final, marcado por “Endless pain” y “Pleasure to kill”. Y casi sin darnos cuenta, se oía la intro “The patriarch” y “Violent revolution” se convertía así en el primer bis de los germanos. Tres trallazos más para terminar una gran noche: “United in hate”, la conocidísima “Flag of hate”, en la que Mille pide un último esfuerzo al público, enlazándola con la coreadísima “Tormentor” de su primerísima demo, y que si alguien, en ese garaje de Essen, a principios de los ochenta, les hubiese dicho que se convertiría en piedra angular de una banda puntera del thrash metal mundial, se hubieran reído en sus barbas, seguramente.
 
Y diréis: “pues entonces la gente disfrutó con el concierto, porque según lo has contado no estuvo mal”… No os creáis, que no todo el monte es orégano, y como dijo hace muchos años José Carlos Molina, el eterno cantante de los madrileños Ñu, “somos un imperio de paletos”. Ha llovido mucho desde entonces, y todo lo anteriormente relatado son los pros, pero sin duda también hubo contras, que paso a enunciar: Primero: La promoción de la gira ha sido una chapuza desde el principio, con la venta de entradas, hasta el final, con la decisión de dónde se debía de celebrar el concierto, puesto que desde que se pusieron las entradas a la venta, webs y facebooks oficiales, tanto de las bandas, como de las dos salas que estaban metidas en el ajo (Revirock y Penélope), y del propio promotor, como diversos foros, no se ponían de acuerdo, ni anunciaban nada definitivo hasta el día anterior al concierto, en la que parece ser que Revirock se cae por falta de papeles en regla y el evento se celebra en la sala del distrito de Moncloa, algo que el promotor Frontline lo maquilla con el clásico comunicado de última hora. Segundo: Una discoteca NO es una sala de conciertos, por mucho que cierta gente quiera decir lo contrario, y Penélope NO es una excepción. Su reducido aforo, su reducido escenario (al final, Kreator no pudieron montar el espectáculo en 3D del que hablaba en el primer párrafo: si casi no entraban los propios músicos), su malísimo sonido (y por esto, me refería a cómo empieza este punto), ya que, incluso ingenieros y productores de prestigio, se las ven y se las desean para sonorizar esta clase de música, que no vale la misma persona que se dedica a poner a “Los del Río” y Cía. en la juerga flamenca rociera del jueves y esperar que suene bien. Cierto personal de la sala también deja mucho que desear, hasta el punto de desearnos la muerte por no colocar las preceptivas vallas de obra entre el escenario y el público, pues los tres primeros grupos se habían quejado, y con razón, de que la aglomeración sobre las tablas hacía que se moviesen los monitores. Una sala, en la que, a no ser que estuvieses de frente al grupo, o en el lateral que daba paso a los servicios, no podías ver prácticamente nada, por los dos gigantescos mamotretos llamados pilares, sobradamente sobredimensionados, situados a ambos lados del escenario, y es que de esto, sí que entiendo un poco.
 
Y un pasillo más largo que un día sin pan, pero dentro del recinto, que sirvió de fumadero a todos aquellos que queríamos aliviarnos un poco o un mucho con algo de nicotina y alquitrán. Y ya, por último, aunque no menos importante, quiero dar las gracias a la sala Penélope porque, después de muchos años viendo conciertos en festivales y salas, nunca había visto uno, como el de Kreator y no fui el único agraciado, a través de dos gigantescos espejos colgados en la pared de la entrada frente al escenario, aunque podrían haberlos limpiado un poquito. En fín, me quedo con haber visto cuatro grandes bandas, promovidas por gente que no sabe dónde tiene el dedo pulgar de su mano derecha, y en una sala que no llega ni a letrina, con perdón.
 
Texto ; Master Angel

martes, 16 de octubre de 2012

EL GRITO METALLIKO; Unisonic + Gotthard, Sala La Riviera, Madrid, 12/10/2012

Una nueva entrega de la seccion "El Grito Metalliko" a cargo del Master Angel, en este caso, cronica de concierto!!!! Que ustedes la disfruten;


 
 
En 1987, unos jovencitos alemanes originarios de Hamburgo y que se hacían llamar Helloween, se dieron a conocer al mundo publicando un disco que, a partir de entonces, se convertiría en santo y seña de la banda. Este disco, y el posterior, serían las piedras angulares del denominado power metal. Me estoy refiriendo al guardián de las siete llaves, “The Keeper of the seven keys” en sus dos primeras partes, y que convirtió a cinco teutones (Michael Kiske a la voz, Kai Hansen y Michael Weikath a las guitarras, Markus Grosskopf al bajo e Ingo Schwichtenberg a la batería) en grupo de primerísima fila. Pero el abandono de Hansen a mitad de la gira, el fracaso en ventas del siguiente “Pink bubbles go ape” y, sobre todo, de “Chameleon”, la expulsión de Kiske debida a problemas con Weikath y la enfermedad de Schwichtenberg y su adicción a ciertas sustancias desbarató el núcleo de la banda.
 
En 2010, el bajista Dennis Ward y el batería Kosta Zafiriou (ambos músicos de Pink Scream 69) se ponen en contacto con el guitarrista Mandy Meyer (Asia, Gotthard, Krokus) y con Michael Kiske para dar forma a Unisonic. Se llama para completar el combo a Kai Hansen, con lo que dos de las antiguas “calabazas” vuelven a unir sus fuerzas. Y ya en 2012, graban un EP de cuatro temas, “Ignition” en Enero, y un larga duración, “Unisonic”, dos meses después.
 
El pasado 12 de Octubre se celebró la segunda fecha de la gira española. El lugar: la sala “La Riviera” en Madrid.
 
 
Las puertas se abren puntualmente para que el público agolpado en su exterior vaya entrando. La sala presenta una muy buena entrada, a pesar de estar condenada toda su parte alta. Y por fín llega el momento; “La marcha de las valkirias” de Wagner lo atestigua, a la par que se apagan las luces del local y las siluetas de los músicos van tomando posiciones cuales sombras chinescas dentro de su, por su posición de artista invitado, pero telonero al fin y al cabo, reducido escenario. El primero en aparecer, como suele ser habitual, el baterista Kosta; a continuación, Dennis, Mandy y Kai; ellos cuatro se lanzan con los acordes de “Unisonic”, mientras Kiske se persona en el escenario, y el público lo recibe entre gritos y brazos levantados al aire. “Never too late” le sigue, con un riff llevado a la perfección por Kai y Mandy, mientras que Michael nos muestra lo que su voz sigue dando de sí, y eso es mucho, no nos olvidemos de ello. Y la multitud agolpada bajo el escenario no lo hace, pues al término de este tema se empieza a oir, por primera vez, los gritos de “KISKE, KISKE, KISKE” por todo el recinto, a lo cual, él contesta haciendo bromas de que ha pasado mucho tiempo desde la última vez que oyó corear su nombre de esa manera: que ya no tiene esa mata de pelo, que tiene algún michelín más… Vamos que el tiempo no pasa en balde. Y nos enlaza con “King for a day”, volviendo a demostrar un chorro de voz espectacular, mientras que Kai se muestra casi aliviado por estar relegado a un segundo plano. Suena “Mi sanctuary”, una canción que en el futuro se va a convertir en clásico, tan solo hay que ver la reacción del respetable. Y llega el primer momentazo de la noche, cuando Kiske nos comenta que el siguiente en sonar es un tema de 1987 y Kai marca los primeros acordes de “March of time”, en el que los dos compañeros parecen ir buscándose para disfrutar de años pasados. “No one ever sees me”, en la que el vocalista colaboró como compositor, pone un poco de relax, y “Star rider” y “We rise”, de nuevo la velocidad en los temas, despidiéndose con “Never change me”. Pero la gente quiere más; la reunión en un grupo de dos de los ex componentes del Happy Halloween pide que se interpreten más temas de esa gloriosa época… Y así sería, pues después del solo de guitarra que se marca Kai, enlazan con “Future world” y “I want out”, alargándolas hasta la saciedad para que la gente disfrutara de ellos, y hasta el grupo, pues Kiske se marcaría varias estrofas, casi a capella (sólo acompañado del ritmo marcado por Dennis y Kosta) del rey Elvis Presley. Un gran final, que dejó oir de nuevo los cánticos de “KISKE, KISKE, KISKE”, pero esta vez vendrían acompañados por los de “HANSEN, HANSEN, HANSEN” y por los de “UNISONIC, UNISONIC, UNISONIC”. Realmente, un gran concierto de una banda que promete muchísimo, por actitud, por sonido y por buenísimas canciones (ya sean del pasado, o más recientes), en el que la gente recibió su dosis de nostalgia y se desahogó, incluso, con alguna que otra lagrimilla.

 

Un descanso y nos disponíamos a ver al grupo grande de la velada, a un grupo que proviene de Suiza, una nación que, aunque no es de las que se prodigue a la hora de dar músicos, ha entregado al mundo al grupo principal de esta noche, Gotthard, a Krokus, Celtic Frost y Coroner, entre otros, todos ellos muy diferentes entre sí. Esta noche era la primera vez que Madrid veía como Nic Maeder tomaba las riendas a la voz, tras la muerte de Steve Lee. El resto del grupo (Leo Leoni y Freddy Scherer – guitarras; Marc Lynn – bajo; Hena Habegger – batería) presenta una impresionante cifra a nivel de ventas en su propio país y en el resto del mundo, sobre todo cuando irrumpieron con “Lipservice” en 2005.
 
Justamente sería uno de los temas de ese disco, “Dream on” el que abriría el concierto, mientras que Leo y Freddy se colocaban a ambos lados del escenario y el “nuevo” Nic se plantaba en el centro para mostrarnos que él también sabe cantar, como su antecesor. “Gone too far” vió cómo se atrevió a coger la guitarra para acompañar a sus compañeros y dar al tema la pegada perfecta. Unos breves comentarios para presentarse ante la audiencia madrileña y Marc y Hena marcan las bases para que los guitarristas se lancen hacia “Starlight”, el primer tema que caería esta noche de su último disco “Firebirth”. A éste le siguen “Top of the world”, “Remember it´s me” y “Fight” (todos con buenísimo sonido y mostrando el gran momento por el que atraviesan los suizos), antes de llegar a la primera versión de las dos que nos ofrecerían hoy: “Hush”, de Billy Joe Royal, y que popularizarían Deep Purple, en el que Nic se pone un sombrero que no abandonaría en todo lo que quedaba de concierto y que aprovechó para hacer cantar un poco al público. Un “One life, one soul” dedicado al fallecido Steve Lee puso la guinda emotiva de la velada. Pero había que volver a poner rapidez al asunto y “Shine” y “The story is over” fueron quien se la dieron, siempre desde la labor inconmensurable del dueto Leoni-Scherer, que nos dieron literalmente con las notas que sacaban de las pastillas de sus guitarras lo que anunciaba la posterior “Fist in your face”. El grupo se estaba entregando, algo que el público supo como recompensar cantando, aplaudiendo y jaleándoles continuamente. El novedoso “Gimme real” fue el siguiente en sonar, y “Mountain Mama” llevó a Leoni a utilizar el talk-box, como lo hizo en su día, entre otros, Richie Sambora de Bon Jovi, banda que cuando tenía que tocar en Suiza y, ante una supuesta mala entrada, los llamaban para engordar ésta, hasta el punto de llenar estadios (así era el poder de convicción de esta banda, y así sigue siéndolo). Nic se adelanta un poco y presenta “Right on”, que aunque gustó, no fue nada comparado con lo que la audiencia montó con el que tocó cerrar el concierto: “Lift u up”, uno de los grandes himnos aparecidos en ese “Lipservice”, y que los suizos también llegaron a grabar en castellano denominándose “Tu pasión”. Pues eso, pasión, es lo que se respiraba, antes de que los cinco abandonasen el escenario, eso sí, por un breve espacio de tiempo, pues pasados unos minutos volvían para que, una vez más Leoni llevase a los suyos a interpretar “Master of illusion”, al que siguió “Anytime anywhere”, también grabada en castellano en su momento. Ante la insistencia del público a pedir otra más, ellos terminaron dándole “Quinn the eskimo (the mighty quinn)”, su segunda cover de la noche, esta vez de Bob Dylan, para dar fin a un concierto en el que, básicamente, todo el mundo se lo pasó en grande. En cuanto al grupo, sigue siendo de primera fila, con un Leo Leoni omnipresente, sin parar de moverse por todo el escenario y parte de barra (al más puro estilo Eric Sardinas), y respecto a Nic Maeder, aunque es muy buen cantante, con muchos matices, bien es cierto que no llega al nivel de Steve Lee, quien se metía al público en el bolsillo con un solo gesto. Puede que no haya nacido con ese Don o que, con el tiempo y las tablas, lo consiga… Pero eso, sólo el tiempo lo sabe.

domingo, 9 de septiembre de 2012

EL GRITO METALLIKO; Testament "Dark Roots Of Earth" (2012)

Con la idea de ampliar mas en estilos musicales el contenido del blog, llevo tiempo intentando conseguir la colaboración de diferentes amigos que aporten su puntos de vista diferente, y aborden algunos géneros que se quedan lejos de mis conocimientos y gustos. Y en esas he conseguido que mi amigo Angel que ya hiciera crónicas de Judas, Slayer, Machine Head,  me escriba de bandas con sonido mas metálico, mas duro de lo habitual en este blog. Y así nace esta sección, El Grito Metalliko, que se inaugura con la critica del ultimo disco de Testament. Espero que guste la propuesta y que se alargue en el tiempo.






Unos opinan que fueron pioneros del sonido Bay Area. Otros, que debería ser el quinto miembro de un hipotético The Big Five (amén de Overkill y de Exodus), junto a Metallica, Megadeth, Slayer y Anthrax... Hay múltiples historias que cuentan cómo resultaron ser una de las bandas damnificadas por el auge del grunge, a principios de la década de los 90, y otras de cómo pasaron por múltiples cambios y calamidades, alguna de ellas relacionada con el cáncer, y dieron con el modo de afrontarlas y salir victoriosos. Pero un grupo de thrash metal, que desde que iniciaron su andadura en 1982, ha contado en sus filas, entre otros, con Paul Bostaph (Forbidden, Slayer, Exodus), John Tempesta (Exodus, White Zombie, The Cult), Dave Lombardo (Slayer, Voodoo Cult, Fantomas), Nick Barker (Cradle of Filth, Dimmu Borgir, Brujería), James Murphy (Death, Obituary, Cancer), Steve DiGiorgio (Death, Autopsy, Sadus) y Chris Kontos (Machine Head, Konkhra, Exodus), y que ha grabado álbumes tan imponentes como “The Legacy”, “The New Order”, “Practice What You Preach”, Souls of Black”, “Low”, “The Gathering” o el anterior “The Formation Of Damnation”, y que todavía continúa en pie, no nos olvidemos de ello, es digno de admiración. Y, si a todo lo anterior, le añadimos que este monstruo de cinco cabezas (Chuck Billy, Eric Peterson, Alex Skolnick, Greg Christian y Gene Hoglan), que antaño respondía al nombre de The Legacy, y que desde 1987, lo hace con el de Testament, tiene un nuevo retoño entre nosotros, es ya para volverse loco… El fruto de esa locura se hace llamar “Dark Roots Of Earth”, es su décimo larga duración, más varios EPs, directos y recopilatorios, y éste es el psicoanálisis al que se llega después de haber pasado varias sesiones de hora y cuarto de duración con la criatura:
 
Con poco más de un mes de edad -vió la luz el día 27 de julio en Europa y fue presentado a Norte América 4 días después-, ha recogido excelentes críticas de la prensa especializada, por citar algunas: “El Antiguo y el Nuevo Testamento esta vez está ahí” Soundi (Finlandia), “Pulan la corona porque los reyes del thrash de 2012 van a ser coronados” Terrorizer (UK), “Album del mes. 6 sobre 6” Metallian (Francia) y “¡Salve y mata! ¡Jodidamente increíble!” Metal Hammer (UK). A primera vista, su aspecto es inmejorable: el diseño del álbum corre a cuenta de Eliran Kantor, autor del grafismo de su anterior “The Formation Of Damnation”, y de varios álbumes de Sigh, Sodom, Atheist, Mekong Delta, GWAR o Thy Majestie, por poner sólo unos ejemplos. Grabado y mezclado en Oakland (California) y en Derby (UK), por Andy Sneap, guitarrista del grupo inglés Sabbat y productor de renombre internacional. Todo ello unido dan lugar a nueve trallazos como nueve cortes a la yugular que pasamos a describir:
 


Se inicia el disco con “Rise up”, un tema que deja claro lo que le espera al oyente… Simplemente caña, pero incluso –y puede resultar hasta obsceno, para un grupo de estas características, el término- elegante, pues aunque la banda sigue fiel a las escalas pentatónicas y armónicas varias interpretadas de maravilla por el dúo Peterson-Skolnick, intenta ahondarse en un sonido más heavy que en ninguna de sus grabaciones anteriores. Y todo ello, aderezado por esa voz inconfundible de ese gigantón llamado Chuck Billy, llegando a veces a rozar ciertos tintes death, algo que lleva repitiendo desde ese maravilloso “Low”. Esto se repite con “Native blood”, tema que habla del origen nativo del cantante y de su infancia en una reserva de la tribu pomo, grabándose una versión en español –totalmente recomendable- para la edición en single en vinilo de 7 pulgadas, donde el baterista Gene Hoglan demuestra por qué es uno de los mejores dentro de su estilo, machacándose las piernas al máximo para llegar a un doble bombo en las partes del estribillo que te deja con la boca abierta. Todo un acierto. El comienzo del tema título “Dark roots of Earth” da un ligero respiro a los primeros diez minutos de este disco, pero tan sólo resulta ser un espejismo, pues un buenísimo riff lo eleva a lo más alto. Pero le toca el turno, a quizá, el mejor tema… Nuclear Blast lo dio a conocer al mundo como primer single y lleva por título “True american hate”, con un comienzo bestial y con Chuck escupiendo versos a una velocidad de órdago. Y después de la tempestad llega la “calma” con “A day in the death” con Greg Christian marcando el camino con su bajo a sus compañeros, realizando los guitarristas un gran trabajo en sus solos correspondientes, al igual que con “Cold embrace”, un medio tiempo muy al estilo Testament (recordad “The Legacy” de “Souls of black”). “Man kills mankind” vuelve a colocar la velocidad en la escucha, haciendo que muevas la cabeza sin apenas darte cuenta, mientras Chuck canta “Feeding the greed of the overfed swine / Man kills mankind / Again and again you choke on the vine / Man kills mankind” y Peterson se curra una harmonía como outro para el tema de aúpa. “Throne of thorns” vuelve a tener los tintes de un medio tiempo aderezado con veloces ráfagas intermitentes y con unas letras en las que colabora Del James, famoso por su trabajo con Guns n’ Roses, entre otros. Y con “Last stand for Independence” demuestran al oyente el por qué siguen siendo uno de esos grupos que muchos citan como referentes del estilo.
 
Pero no contentos con todo esto, el grupo obsequia a los fans más acérrimos en la edición digipack, con unos increíbles covers: “Dragon attack”, “Animal magnetism” y “Powerslave”, de Queen, Scorpions e Iron Maiden, respectivamente, especialmente ésta última. Versiones muy fieles a las originales, aunque dándolas el sello personal estilo Testament – Bay Area, al que nos tienen acostumbrados estas cinco bestias pardas. El cuarto bonus track es una versión extendida de “Throne of thorns”.
 
Mención aparte merece el DVD que viene acompañando dicha edición digipack, en el que Chuck Billy y Cia. nos ofrecen un documental sobre el período de creación y grabación del disco, cuatro temas en directo de sus conciertos en el Avalon en febrero de este año (“Disciples of the watch”, “Practice what you preach”, “Over the wall” y “Souls of black”) y un breve tour con los guitarristas Eric Peterson y Alex Skolnick enseñándonos sus guitarras favoritas y trucos de su fabricación, así como sus amplificadores y pedaleras de efectos de sonido, algo que hará las delicias de los amantes de este instrumento.
 
Conclusión: Después de todo lo que has leído, y si no lo has oído aún… ¿A qué estás esperando? Ahora te toca a tí encontrar todos esos matices que hacen pasar de un buen disco a uno enorme. Yo ya lo he hecho, pero me los guardo para mí.